Julio Palma Gándara es un activista chileno pionero en la defensa de los derechos de las personas que viven con VIH, reconocido por su labor desde comienzos de la década de 1990 como cofundador del Centro de Apoyo para Personas Viviendo con VIH (CAPVIH), una de las primeras organizaciones en Chile dedicada al acompañamiento, contención y visibilización de esta comunidad. Su trabajo surgió en un contexto en que el diagnóstico equivalía prácticamente a una sentencia de muerte y no existían políticas públicas ni tratamientos disponibles, escenario frente al cual impulsó redes de apoyo social, asistencia alimentaria y espacios de dignidad para personas seropositivas. Asimismo, su trayectoria se vincula al activismo histórico por la diversidad sexual y la respuesta comunitaria frente al VIH/SIDA en el país.
Este testimonio contó con la participación de Ximena Valdés, asistente social y Antonia Cepeda, educadora de párvulo En el cual dan cuenta del trabajo realizado junto a la Vicaría de la solidaridad en apoyo a pobladores de la zona oriente de Santiago. Comienzan a dirigir su trabajo inspiradas en las enseñanzas de la educación popular de Paulo Freire, y comienzan a desarrollar programas de acompañamiento para el aprendizaje con NNA de manera comunitaria y centradas en la socio emocionalidad, involucrando a sus cuidadores, generalmente madres, las cuales, al igual que sus hijas e hijos, repercutían en ellas y ellos las distintas formas de violencia que utilizó la dictadura en la vida de los pobladores. De esta forma dieron forma a la organización CREAS, la cual desarrolló su trabajo en lugares como Los Copihues de La Florida, Nuevo Amanecer de Cerrillos. Cercano a los años 90 realizan un trabajo de sistematización de los programadas trabajados y difunden su material a través del proyecto Entreniños, continuador de CREAS. También recuerdan su participación en los veraneos populares, con NNA de diferentes poblaciones quienes acampaban en la localidad costera de Longotoma
Artista gráfico y trabajador cultural independiente. Junto a un colectivo de autogestión y disidencia política fundó en 1977 el Taller Sol, espacio de resistencias culturales que se mantiene en actividad. Su labor por muchos años estuvo enfocada al diseño y la realización gráfica, generando un importante cuerpo de carteles y afiches. Por su rol en las organizaciones populares y su vinculación con el movimiento poblacional, fue perseguido por la dictadura, viviendo la prisión política y la relegación. Desde el Taller Sol participó de diferentes instancias organizacionales como la Unión Nacional por la Cultura, la Asociación de Trabajadores de la Cultura y el Coordinador Cultural. En la actualidad continúa enfocado en el archivo del Taller Sol y participando en diferentes instancias comunitarias y barriales, siempre bajo las premisas de autonomía, autogestión y memoria.
Lucía Rojas tuvo una gran participación en varias organizaciones creadas durante la dictadura. Fue colaboradora de la abogada de derechos humanos Alicia Vidal, quien desde el Comité Pro Paz trabajó en la atención de presos políticos. Rojas participó en la creación del Equipo de Acción Social del Arzobispado de Antofagasta, que apoyó material y espiritualmente a las familias de los fusilados, detenidos, relegados, exiliados y exonerados políticos. Esta organización también creó comedores infantiles, talleres laborales, equipos de salud, grupos de análisis y reflexión comunitaria.