Pedro Segundo Aguilera Sánchez, nacido el 30 de diciembre de 1953 en la ex Oficina Salitrera de Victoria, fue detenido durante la dictadura militar debido a su militancia en las Juventudes Socialistas y su participación activa en movimientos estudiantiles y laborales. Desde joven, se comprometió con la lucha por la justicia social, lo que lo llevó a ser dirigente estudiantil y militante activo.
En 1973, tras el golpe de Estado, fue detenido cuando intentaba regresar a su hogar. Pasó por varios centros de detención, incluyendo el Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique y el campo de prisioneros de Pisagua, donde sufrió torturas, golpizas y condiciones inhumanas. Fue testigo de ejecuciones, así como los fusilamientos de compañeros socialistas y asesinatos en circunstancias violentas.
En Pisagua, enfrentó interrogatorios constantes y trabajos forzados. Sin embargo, resalta la solidaridad que se generó entre los prisioneros, quienes organizaban actos culturales y actividades clandestinas para mantenerse cuerdos.
Fue condenado en un consejo de guerra a un año de prisión por cargos fabricados de formar brigadas paramilitares. Cumplió su sentencia y fue liberado, aunque siguió bajo vigilancia policial durante un año, enfrentando acoso constante.
Post golpe, continuó trabajando clandestinamente para el Partido Socialista, organizando sindicatos y movimientos obreros en Iquique.
Daniela Accatino Scagliotti es abogada de la Universidad de Chile y Doctora en Derecho por la Universidad de Granada. En 1999 ingresó a la Universidad Austral de Chile como docente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. En la actualidad es Decana de dicha facultad. Sus áreas principales de investigación son justicia de transición, razonamiento jurídico, teoría de la prueba, teoría de las normas y del razonamiento jurídico, prueba y constitucionalismo, activismo judicial y Estado Constitucional. Ha realizado desde el 2015 un trabajo de investigación sobre los archivos judiciales de los procesos por violaciones de derechos humanos con los que, junto a un equipo académico y profesional, construyó la página web de acceso común «Expedientes de la Represión».
Nelson Caucoto es abogado de derechos humanos. Trabajó en organizaciones como la Vicaría de la Solidaridad, donde comenzó su carrera y también en el Equipo Jurídico de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC). En 1993 se hace cargo de la Oficina Especializada en Derechos Humanos de la Corporación de Asistencia Judicial, donde trabajó cerca de dos décadas. En 2008 funda su propio estudio jurídico, «Caucoto Abogados», para a responder a “la necesidad de dar continuidad a cientos de causas de derechos humanos que, desde el golpe militar en 1973, comenzaron a tramitarse en la justicia”.
Nora Benavente es una mujer de origen humilde que, al momento del golpe de Estado, vivía junto a sus cuatro hijos. Su hija Patricia fue detenida y durante varios meses no se supo de su paradero. Esto marcó el inicio de una larga travesía en su búsqueda que culminó cuando la encontró en el recinto de detención de Tres Álamos. Si bien esto significó un momento de alivio para Nora y su familia, también fue de incertidumbre, pues implicaba el inicio de un nuevo proceso.
Meses después, Patricia fue expulsada de Chile y partió rumbo a Suecia, un destino que ofrecía seguridad, pero también aislamiento y separación familiar.
Es así como Nora, junto a otras compañeras que compartían experiencias similares, fundan, en 1978, el Comité Pro Retorno, grupo que se dedicó a abogar por el regreso de sus seres queridos y de todas las personas exiliadas por el régimen de Pinochet, enfrentando numerosos obstáculos y riesgos.
El trabajo del Comité Pro Retorno no solo fue un acto de resistencia política, sino también un esfuerzo personal y emotivo para la reconstrucción de vidas, rotas por la dictadura. Este esfuerzo tuvo un alto costo. La dedicación de Nora y sus compañeras atrajo la atención y las represalias del régimen, resultando en relegaciones de sus integrantes o secuestros de familiares, como el caso de otro hijo de Nora, Alejandro, quien estuvo cinco días en manos de la CNI. Estos acontecimientos subrayaron el sacrificio y el coraje de Nora en su lucha por la justicia y la reunificación familiar.
Alejandro y Cristian Fuentes Benavente, hijos de Nora, nos presentan el archivo personal de esta incansable luchadora social.
Ninón Neira, Noel Neira, Joaquín Real
Después del golpe de Estado, familiares de detenidos, profesionales y jóvenes, buscaron la manera de organizar la ayuda para quienes estaban siendo víctimas de la represión. En un contexto de amedrentamientos y persecuciones, poco a poco lograron realizar acciones concretas, defendiendo a algunos detenidos, acogiendo a los relegados, apoyando a quienes eran despedidos de sus trabajos y buscando espacios para la reorganización social y política. La Agrupación funcionó informalmente hasta 1985, año en que se constituye como Comisión Chilena de Derechos Humanos, capítulo Coyhaique, logrando una coordinación a nivel nacional. Tras el fin de la dictadura esta organización se mantiene activa y actualmente se conoce como Agrupación de Derechos Humanos de Coyhaique, dedicándose a la búsqueda de justicia y mantener viva la memoria.
Sergio Insunza Barrios (5 de mayo de 1919 – 19 de julio de 2014), abogado, ex Ministro de Justicia de la Unidad Popular, donó en vida su extenso archivo personal, que fue acopiando desde 1974 hasta 1990. Este da cuenta de un incansable trabajo durante su exilio, a través de la denuncia internacional sobre el actuar de la dictadura en organizaciones como la Asamblea de Juristas Democráticos y la Comisión Internacional Sobre los Crímenes de la Junta Militar en Chile –que sesionó entre 1974 y 1978 en Europa, Africa y América Latina. En el presente video se incluyen las palabras de sus nietos registradas el 7 de julio 2011. Carolina Aguilera Insunza, socióloga y doctora en arquitectura, explica las características, la importancia y el valor de la consulta de este archivo. Por su parte, Matías Insunza estuvo presente en la ceremonia de donación para recalcar el valor del homenaje a este jurista y político que dedicó una importante parte de su vida en el destierro al activismo y la solidaridad, logrando concitar voluntades y respaldos en diferentes lugares del mundo.