Testimonio de Omar Marín Cárdenas, empleado de aduanas, psicólogo, miembro de la Agrupación de Ex Menores Víctimas de Prisión Política y Tortura. Al momento del Golpe de Estado tenía 18 años. Estuvo prisionero en el Buque Lebu durante dos semanas, lugar donde fue sometido a torturas y malos tratos. Como psicólogo, ha podido estudiar y realizar trabajos sobre el trauma de las víctimas de la represión.
Miguel Soto Roa, nació en Gomero, actual comuna de Hualqui, VII Región del Maule. Ingresa a trabajar en la construcción siendo muy joven, donde comienza su experiencia sindical y de militancia en el Partido Comunista. Después del Golpe fue detenido y torturado, pasando por la Base Naval de Talcahuano y la Isla Quiriquina. Luego de salir en libertad, reactiva los vínculos sindicales participando de la creación de la Coordinadora Comunal Sindical de Talcahuano y de la Federación Metalúrgica de Concepción. Después de la reformación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), asume en 1990 como Presidente de la Constramet, confederación de la que hoy es Secretario de Relaciones Internacionales.
Claudina García, nacida en el seno de una familia minera de Tocopilla, desde muy niña estuvo conectada con la lucha social. Contrae matrimonio muy joven con Héctor Cuevas Salvador, dirigente de la construcción. Ambos militantes del Partido Comunista, les toca afrontar la represión de la dictadura, pues su marido sufrió la prisión política, tortura, relegación y expulsión del país. Ella se queda en Chile junto a sus hijos, para seguir en contacto con las organizaciones sociales y denunciar los atropellos de la dictadura, apoyando desde dentro la pelea por el derecho de vivir en la patria de su esposo. Claudina ha continuado el legado de “El Loco” Cuevas (quien falleció al poco tiempo de que se le permitiera regresar en 1985) en diferentes organizaciones sociales y es directiva del Centro Cultural que lleva el nombre de su marido, en la histórica sede de Serrano 444, en Santiago.
TESTIMONIO DE ELIANA OBAL ZÚÑIGA, paramédico, militante del Partido Comunista. Al momento del Golpe trabajaba en la coordinación de COCEMA en Curicó. Sufrió la prisión política y tortura, pasando por varios recintos de detención como Villa Grimaldi, Tres y Cuatro Álamos. Parte al exilio junto a su familia radicándose en México, donde trabajó como secretaria del Embajador de la RDA. Retorna en 1986 y vive un periodo complejo de desadaptación y disgregación familiar del que logró sobreponerse. Actualmente vive en Puente Alto con su marido, cerca de sus hijos y nietos.