Testimonios de Mirta Gutiérrez, Julieta Ulloa, Jacqueline Muñoz, Fresia Ponce, María Isabel Riquelme, Lorena Ulloa.
Entrevista a miembros de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de Laja y San Rosendo. Sus familiares fueron detenidos por carabineros el día 18 de septiembre 1973, y fueron ejecutados en las afueras de Laja. Posteriormente aparecen en la fosa común de Yumbel, el año 1979.
El proyecto denominado Archivos de la Memoria en Chile consiste en recuperar la multiplicidad de relatos que dan cuenta de la vida durante la dictadura en diferentes regiones de Chile, enfatizando en el rol desempeñado por las diferentes organizaciones de defensa de los derechos humanos surgidas formal o informalmente desde 1973. Su principal objetivo es ponerlos a disposición de diversas comunidades de usuarios interesados, rescatando la historia local.
Marta Molina, Norma Panes, Ana María Dapollonio, Albertina Zúñiga, Ana Viveros, Juan Salamanca, Ana Echavarría, María Teresa Vidal, Francisca Purran, María Purran, Elizabeth Aguilera, Erika Aguilera
En esta agrupación se reúnen familiares de Santa Bárbara, Quilaco, Ralco, Los Ángeles, Mulchen y Locopangue. Desde el año 1977 están organizados y hasta la actualidad se reúnen una vez al mes y organizan diversas actividades por la verdad, la justicia y la memoria.
Aída Parra, Laura Márquez, Angélica Romero, María Susana Mira, Rosario Peña, Rosa Pino, Rosa Parra.
Agrupación de familiares de víctimas que fueron tomados detenidos a pocos días del golpe de Estado en la Central Papelera, donde trabajaban, y posteriormente trasladados clandestinamente para ejecutarlos. Por años se les ocultó el paradero de los cuerpos, lo que unió más a este grupo que hasta el día de hoy mantiene la lucha por la verdad, la justicia y el fin de la impunidad.
Nora Torres, Verónica Bravo, Patricia Navarro, Eduardo Morris y Rosa Alfaro
La Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Valparaíso reúne a familiares de víctimas desde los primeros años de la dictadura, ellos se mantienen actualmente organizados en búsqueda de verdad, justicia y memoria.
Manuel Guillermo Jiménez Méndez relata su experiencia como militante de las Juventudes Socialistas y miembro de la Brigada de Propaganda Elmo Catalán en 1973. Fue detenido el 28 de septiembre de 1973 en su casa por militares, siendo trasladado al Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, donde sufrió torturas físicas y psicológicas junto a otros detenidos.
Durante su encarcelamiento en el Regimiento de Telecomunicaciones, fue sometido a interrogatorios brutales con descargas eléctricas y golpes. Menciona el uso de la «parrilla» y cómo fue testigo de torturas a otros prisioneros como Bretón y Marín.
Posteriormente fue llevado a Pisagua junto a otros detenidos, incluyendo miembros del Partido Socialista y profesores. Allí vivió condiciones inhumanas: interrogatorios violentos, golpizas colectivas y la privación de alimentos. Fue testigo del fusilamiento de Germán Palomino y la sentencia a muerte de Luis Fuentes López, aunque este último fue finalmente salvado.
Tras un juicio militar injusto, fue relegado a Pichilemu, donde trabajó como garzón y en incendios forestales. A su regreso a Iquique, participó en la organización de movimientos de derechos humanos como la Agrupación de Presos Políticos y Ejecutados Políticos. Finalmente, menciona que colaboró con la Vicaría de la Solidaridad y dio su testimonio en procesos judiciales contra responsables de violaciones de derechos humanos.
Luis Caroca Vázquez militante socialista y nacido en Iquique, relata su experiencia como dirigente estudiantil y político durante el gobierno de Salvador Allende y la dictadura. Se unió a la Juventud Socialista en los años 60, influenciado por su activismo previo en grupos scouts y su interés por el pensamiento bolivariano. Además, fue presidente de la Federación de Estudiantes de Iquique, participando en campañas sociales y trabajos voluntarios durante el gobierno de Allende.
Tras el golpe militar de 1973, fue detenido por su militancia política. Fue arrestado y brutalmente torturado en diversas instalaciones militares y en Pisagua. Una vez dentro, participó en consejos de guerra junto a otros detenidos, donde algunos compañeros fueron ejecutados.
Fue condenado a 15 años de prisión y trasladado a varias cárceles del país, incluyendo Pisagua, Iquique, Victoria y Chañaral. A pesar del encarcelamiento, resalta la solidaridad entre prisioneros, con los cuales realizó trabajos manuales, como tallados y artesanías, para mantenerse ocupado. Finalmente, consiguió asilo político y fue liberado tras años de cárcel.
Menciona a: Luisa Vásquez, Freddy Taberna, Marcelo Guzmán, Rodolfo Fuenzalida, Germán Palomino, Raúl Castillo, José Marín, Heraldo Quintero, Luis Servín, Marcelino Lama, Elvira Condori, Mario Vergara, Carla Altamirano, monjas de la Congregación Santa Cruz.