Jaime Herrera Urzúa comparte su experiencia como prisionero político durante la dictadura militar en Chile. Criado en una familia humilde en Santiago, se trasladó a Iquique a los 17 años, donde se involucró en actividades políticas, primero como militante socialista y luego como miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Tras el golpe de Estado de 1973, fue arrestado, torturado y encarcelado en Pisagua. Narra con detalle las torturas físicas y psicológicas sufridas, incluidas amenazas de fusilamiento y simulacros de ejecución. Durante su cautiverio, destaca la solidaridad entre los presos políticos, así como la humanidad de algunos militares que, aunque parte del aparato represor, mostraban remordimiento o ayudaban discretamente.
Tras ser condenado por un Consejo de Guerra, fue relegado al sur de Chile, donde enfrentó pobreza y vigilancia constante. Finalmente, logró salir del país con ayuda de la Cruz Roja Internacional, que lo trasladó a Estados Unidos, donde continuó su lucha humanitaria y apoyo a refugiados chilenos.
Menciona a Pedro Espinoza, Freddy Taberna, Ronco Nuñez.
Ninón Neira, Noel Neira, Joaquín Real
Después del golpe de Estado, familiares de detenidos, profesionales y jóvenes, buscaron la manera de organizar la ayuda para quienes estaban siendo víctimas de la represión. En un contexto de amedrentamientos y persecuciones, poco a poco lograron realizar acciones concretas, defendiendo a algunos detenidos, acogiendo a los relegados, apoyando a quienes eran despedidos de sus trabajos y buscando espacios para la reorganización social y política. La Agrupación funcionó informalmente hasta 1985, año en que se constituye como Comisión Chilena de Derechos Humanos, capítulo Coyhaique, logrando una coordinación a nivel nacional. Tras el fin de la dictadura esta organización se mantiene activa y actualmente se conoce como Agrupación de Derechos Humanos de Coyhaique, dedicándose a la búsqueda de justicia y mantener viva la memoria.
Comité Permanente de Solidaridad
Francisco Murillo estuvo detenido en el campamento de prisioneros de Pisagua el año 1973 y luego fue relegado durante 3 años al poblado de Baquedano, en la región de Antofagasta. Al volver a Iquique se une al Comité Permanente de Solidaridad que, al alero del Obispado, prestó ayuda a los relegados que llegaban a la región y abrió las puertas de la Catedral tanto a familiares de víctimas como a los incipientes grupos de resistencia.
Comisión Chilena de DDHH y Agrupación Cultural Chucuruma
Pedagogo de profesión, fue uno de los fundadores de la Agrupación Cultural Chucuruma, que se caracterizó por realizar actos de resistencia desde la cultura; también formó parte de la Comisión Chilena de Derechos Humanos de Arica. Estuvo detenido e incomunicado el año 1979, posteriormente en 1984 fue relegado por 3 meses a la ciudad de Pemuco, en las cercanías de Chillán.
Oriundo de Puerto Aysén, tenía 14 años para el golpe de Estado. Participó en la Acción Católica Juvenil, y posteriormente se incorporó al trabajo en la Pastoral Social como encargado de Cáritas en Aysén. Trabajó con la Fundación para el Desarrollo de Aysén (FUNDA), en la reorganización de asociaciones gremiales y sindicatos. Hacia 1979 se crearon los comedores fraternos, el bar lácteo y otras instancias solidarias dirigidas a niños y familias vulnerables. También acompañó a los relegados políticos que llegaron a través de la Iglesia. Por su postura opositora a la dictadura, su organización fue vigilada durante todos esos años. En el periodo del plebiscito apoyó las instancias de proselitismo y organización cívica de la población.