Carlos Cerda Fernández es ex ministro de la Corte Suprema de Justicia. Nació en Santiago el 22 de junio de 1943. Es abogado de la Universidad Católica con estudios doctorales en derecho en la Universidad de Lovaina y en la Universidad de París II. Asumió como relator de la Corte Suprema en 1979 y en diciembre de 1982 fue designado ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, cargo desde donde comienza a investigar casos de violaciones de derechos humanos ocurridas en la dictadura. Allí, además, se hace cargo del “Caso de los 13”, que trata la desaparición de militantes del Partido Comunista y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, dictando luego un procesamiento de 40 personas que integraban el llamado «Comando Conjunto». En pleno contexto de dictadura, esto le significó enfrentarse con la aplicación de la Ley de Amnistía y las presiones del régimen al poder judicial, siendo amonestado y quedando al borde de la expulsión. Ya en contexto de democracia, investigó el “Caso Riggs”, por malversación de fondos públicos hechos por Augusto Pinochet y otras personas cercanas a éste. En 2014, asumió como ministro de la Corte Suprema. Se retiró del Poder Judicial en 2018, al cumplir los 75 años.
Carolina Videla, Yolanda Badilla, Doli Ciña, Yolanda Mora.
Mujeres de Luto y Derechos Humanos es una agrupación que desde la década de los 80 ́están organizadas para demandar verdad y justicia respecto a las violaciones de derechos humanos, tanto de la región como de todo el país. Este grupo se mantiene activo hasta la actualidad, realizando diversas acciones por la memoria.
Testimonio de Monseñor Alejandro Goic, Obispo de Rancagua y vicepresidente de la Conferencia Episcopal. Oriundo de Magallanes, fue Vicario General de Punta Arenas y Párroco de la Parroquia de Fátima, en la Población 18 de septiembre de esa misma ciudad. Al momento del golpe era Vicario Capitular (cargo subrogante, en reemplazo del recientemente fallecido Obispo Vladimiro Boric), por lo que tuvo que atender los casos de prisión política y violación de derechos humanos que se sucedieron en la región. Contribuyó en la creación del Comité Pro Paz y la Pastoral Social de Punta Arenas.
El 11 de septiembre de 1973, tras el golpe militar, Alonso fue advertido de que lo buscaban los marinos en el puerto. Gracias a compañeros, logró esconderse momentáneamente y huir de Antofagasta. Sin embargo, fue detenido el 5 de noviembre en Iquique. Los militares allanaron la casa de sus padres, lo golpearon frente a su familia y lo llevaron a la base militar de Telecomunicaciones.
Freddy fue brutalmente torturado, recibiendo golpes, electricidad y simulaciones de fusilamiento. Fue trasladado a Pisagua, donde enfrentó golpizas colectivas, trabajos forzados y humillaciones constantes. Además, narra el fusilamiento de seis presos considerados “no políticos” y la ejecución de compañeros comunistas tras simulacros de juicios militares.
Menciona como la noche de Navidad fue marcada por abusos, destrucción de pertenencias y una misa macabra dirigida por un capellán militar. También cuenta que los prisioneros fueron obligados a construir la pista de aterrizaje de Pisagua y otros proyectos.
Freddy Alonso fue liberado de Pisagua en 1974. Sin embargo, su libertad no significó el fin de su persecución. Al regresar a Iquique, se encontró vigilado constantemente por los organismos de seguridad de la dictadura, especialmente por la DINA y la CNI.
Debido al peligro constante, Freddy fue forzado a abandonar Chile y exiliarse en Europa, específicamente en Francia, donde recibió asilo político. En el exilio, se integró a comunidades de chilenos y organizaciones de derechos humanos que denunciaban las violaciones cometidas por la dictadura.
Tras el retorno a la democracia en Chile, Freddy Alonso volvió al país, aunque nunca dejó de sufrir las secuelas físicas y emocionales de su detención y tortura.
Luis Caucoto narra su vida desde su infancia en una familia obrera de la pampa salitrera, marcada por la militancia socialista de su padre y el ambiente sindical de la época. Ingresó a la Juventud Demócrata Cristiana y posteriormente al MAPU, siendo un activo dirigente estudiantil en la Universidad de Concepción durante el gobierno de la Unidad Popular.
Tras el golpe de Estado de 1973, fue detenido en Iquique y trasladado al campo de prisioneros de Pisagua, donde fue torturado brutalmente y testigo de ejecuciones masivas. Relata los consejos de guerra que llevaron a la muerte de compañeros como Haroldo Quintero, Nelson Márquez y José Santos. También menciona la crueldad de militares como el comandante Larraín y el teniente Carlos Herrera Jiménez, conocido por su papel en violaciones de derechos humanos.
Luis recuerda las condiciones infrahumanas del campo, donde enfrentó trabajos forzados, hambre y constante violencia. A pesar del horror, destaca la resistencia y solidaridad entre los presos. Después de su liberación y relegación a una isla del sur, enfrentó secuelas físicas y emocionales, además de exilio y persecución.
Menciona a : Haroldo Quinteros, Nelson Márquez, José Santos, Rodolfo Fuenzalida, Juan Antonio Ruz, Germán Palomino, Luis Pedro Castillo (Torito), Luis Yáñez, Julio Cabezas, Andrés Carlos, Brito y Miranda, Gendarme Higueras.
Joan Simalchik es Coordinadora del Programa de Estudios de Género y de la Mujer en la Universidad de Toronto y sus temas de interés se mueven entre la historia, la memoria y los derechos humanos así como traumas psicosociales. Actualmente imparte cursos sobre mujeres, cambio social y aprendizaje experiencial, y perspectivas transnacionales sobre género y diferencia cultural.
Desde su juventud impulsó el movimiento de solidaridad con Chile fundando la organización Toronto Action for Chile que buscaba dar a conocer las violaciones a los derechos humanos, con la intención de ser un espacio de denuncia activa en favor del pueblo chileno.
Producto del trabajo realizado por Toronto Action for Chile se generó gran cantidad de material como afiches, correspondencia, libros, objetos, folletería ,entre otros parte de los cuales donó al Museo para que estén disponibles para la consulta pública a través de nuestras bases de datos y en nuestros Centros de Documentación CEDOC y CEDAV
Joan ha recibido diversos premios tales como el Premio CCVT Amina Malko por su servicio a las mujeres refugiadas (2007), el Premio de Derechos Humanos Ludwik y Estelle Jus Memorial de la Universidad de Toronto (2012) y el Premio Presidencial de Chile en reconocimiento a su servicio humanitario al pueblo de Chile (2017). Recibió el Premio de Apoyo Estudiantil de la Comisión de Equidad del Consejo Administrativo de Estudiantes de la U of T y el Premio de Docencia para el Desarrollo Estudiantil del Sindicato de Estudiantes a Tiempo Parcial de Erindale y el Premio al Mérito del Decano por su contribución a la enseñanza y el servicio (2007-2012; 2016-2020).