Resultados para "Consejo de guerra"

Testimonio de Luis Tapia

Luis Tapia Hidalgo fue estudiante y deportista en su juventud, militaba en las Juventudes Socialistas, siguiendo los pasos de su padre. En agosto de 1973 fue detenido injustamente bajo acusaciones falsas de participar en actividades subversivas, pasando una semana encarcelado. Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, vivió con temor constante. El 28 de septiembre fue detenido nuevamente mientras huía de los militares que lo buscaban en su barrio.
Luis fue llevado al regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, donde sufrió brutales interrogatorios y torturas: golpes, quemaduras de cigarrillos y simulacros de fusilamiento. Posteriormente fue trasladado a un container de metal, donde permaneció en condiciones inhumanas antes de ser llevado al campo de prisioneros de Pisagua.
En Pisagua, enfrentó trabajos forzados, más torturas y violencia extrema por parte de los militares. Describió casos específicos de otros prisioneros, como Nelson Márquez y Andrés Carlos, quienes sufrieron abusos y castigos hasta ser asesinados o quedar psicológicamente destruidos.
Luis también recordó su participación en el Consejo de Guerra, donde fue condenado a dos años de prisión. Fue trasladado a la cárcel de Iquique, donde enfrentó nuevas dificultades para encontrar trabajo y continuar sus estudios tras ser liberado. Sin embargo, logró reconstruir su vida, formando una familia y criando a dos hijas profesionales.

Testimonio de Pedro Aguilera Sánchez

Pedro Segundo Aguilera Sánchez, nacido el 30 de diciembre de 1953 en la ex Oficina Salitrera de Victoria, fue detenido durante la dictadura militar debido a su militancia en las Juventudes Socialistas y su participación activa en movimientos estudiantiles y laborales. Desde joven, se comprometió con la lucha por la justicia social, lo que lo llevó a ser dirigente estudiantil y militante activo.
En 1973, tras el golpe de Estado, fue detenido cuando intentaba regresar a su hogar. Pasó por varios centros de detención, incluyendo el Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique y el campo de prisioneros de Pisagua, donde sufrió torturas, golpizas y condiciones inhumanas. Fue testigo de ejecuciones, así como los fusilamientos de compañeros socialistas y asesinatos en circunstancias violentas.
En Pisagua, enfrentó interrogatorios constantes y trabajos forzados. Sin embargo, resalta la solidaridad que se generó entre los prisioneros, quienes organizaban actos culturales y actividades clandestinas para mantenerse cuerdos.
Fue condenado en un consejo de guerra a un año de prisión por cargos fabricados de formar brigadas paramilitares. Cumplió su sentencia y fue liberado, aunque siguió bajo vigilancia policial durante un año, enfrentando acoso constante.
Post golpe, continuó trabajando clandestinamente para el Partido Socialista, organizando sindicatos y movimientos obreros en Iquique.

  • Filiacion politica: Partido Socialista
  • Audiovisual: Extracto editado por Sebastián Eltit
Testimonio de Orlando Herrera

Orlando Herrera trabajaba en Fertilizantes filial de CORFO y era locutor deportivo en la radio El Salitre. Militante comunista, asumió roles como secretario de propaganda, distribuyendo revistas y diarios del partido. Previo al Golpe percibía el inminente golpe militar debido a la creciente hostilidad y persecución de militantes de izquierda.
Fue detenido el 4 de diciembre de 1973 en su casa mientras cenaba con su familia. Tres hombres de civil lo llevaron al regimiento de telecomunicaciones. Trasladado a Pisagua en condiciones inhumanas, lo obligaron a bajar del camión con golpes y culatazos, despojándolo de sus pertenencias. Dentro de Pisagua describió golpizas, simulacros de fusilamiento, privación de alimentos y agua, y castigos colectivos bajo acusaciones infundadas de insurrección. Fue sometido a interrogatorios violentos, incluyendo agresiones físicas y amenazas de muerte. Además, cuenta que durante la víspera de Navidad, los prisioneros fueron golpeados brutalmente tras un montaje que acusaba un intento de motín.
Orlando también cuenta que su madre falleció de cáncer mientras él estaba detenido. Se le negó el permiso para visitarla antes de su muerte, aunque los oficiales militares finalmente le ofrecieron condolencias formales, algo que le causó una profunda impresión.
Posteriormente fue procesado en un consejo de guerra junto a otros prisioneros, acusado de reuniones clandestinas. Como consecuencia, fue enviado a Quillota gracias a la intervención del obispo Monseñor del Valle, quien lo recomendó para protección. Allí encontró trabajo gracias a su hermano, suboficial mayor y alcalde subrogante de la localidad. A su regreso, enfrentó vigilancia constante y dificultades laborales. Fue despedido varias veces y tuvo que trabajar en condiciones precarias.

Testimonio de Ricardo Torres

Ricardo Torres fue detenido en octubre de 1973 mientras manejaba un taxi en Iquique y trasladado inicialmente al Regimiento de Telecomunicaciones, donde enfrentó interrogatorios violentos, aunque no fue torturado físicamente como otros prisioneros. Sin embargo, fue testigo de simulacros de fusilamiento y maltratos brutales a otros detenidos.
Posteriormente fue enviado a la cárcel de Iquique, donde permaneció bajo custodia del Regimiento. Allí recibió un trato relativamente decente por parte de algunos oficiales. Sin embargo, fue trasladado a Pisagua. En Pisagua, sufrió torturas, incluyendo golpes y simulacros de fusilamiento, y presenció la muerte y desaparición de compañeros, entre ellos Héctor Higueras y Carlos Yáñez.
Su condena original fue la pena de muerte, solicitada por el fiscal militar, pero el Consejo de Guerra la conmutó a cadena perpetua. Eventualmente, su sentencia fue modificada y fue exiliado a Canadá en 1975. Relata el difícil proceso de adaptación en Canadá, donde trabajó arduamente para sostener a su familia en Chile. Intentó regresar a su país tras el fin de la dictadura, pero enfrentó discriminación y falta de oportunidades, lo que lo llevó a retornar a Canadá.

Testimonio de Nadia García

Nadia García fue militante de las Juventudes Comunistas y luego del Partido Comunista de Chile. Desde joven estuvo vinculada a la política, influenciada por sus padres comunistas. Participó activamente en campañas políticas y sociales, incluyendo la campaña presidencial de Salvador Allende.
Además, fue parte de la Coordinadora de Centros de Madres en Iquique, una labor voluntaria que buscaba combatir el desabastecimiento.


Tras el golpe, fue detenida en octubre y llevada a la cárcel de Pisagua junto con su hermano y otros militantes. Allí sufrió interrogatorios, acoso y tortura psicológica por parte de los militares. Fue incomunicada y enfrentó un Consejo de Guerra, uno de los pocos realizados contra mujeres en Chile. La detención afectó gravemente a su familia: su esposo fue encarcelado y sus hijos enfrentaron discriminación escolar.
Posterior al Consejo de Guerra fue relegada a Puerto Montt y luego se trasladó a Santiago con sus hijos. En Santiago participó en actividades políticas clandestinas, enfrentando detenciones ocasionales durante protestas y actividades sindicales.
Finalmente volvió a Iquique en 1994, coincidiendo con la exhumación de osamentas en Pisagua, donde estaban varios de sus compañeros.
Menciona a: Juan Arturo Carvajal, Valentín Rossi, Lilian Escobar, Clotilde, Gloria Carreño, Sandra Palestra, Brunilda Cuadra.

Testimonio de Carlos Lillo

Testimonio de Carlos Antonio Lillo, iquiqueño de nacimiento, estudió Pedagogía en la Universidad Técnica del Estado en Santiago, donde se integró a la Juventud Comunista. Luego, regresó a Iquique a trabajar como profesor en diversos establecimientos. En 1973 trabajaba en la Escuela Industrial. Tras el golpe, su domicilio fue allanado y más tarde detenido y llevado al Regimiento de Telecomunicaciones, y luego al Campamento de Pisagua, donde fue sometido al Consejo de Guerra.