Resultados para "Interrogatorio"

Testimonio de Elena Espinoza

Elena Espinoza Geddes, simpatizante del Partido Comunista, relata su detención en su hogar en Iquique durante la dictadura militar en Chile. Sin militancia formal, su interés político y participación en concentraciones públicas la convirtieron en objetivo del régimen. Fue arrestada de madrugada y llevada al regimiento de Telecomunicaciones, donde fue interrogada antes de ser trasladada a Pisagua.
En Pisagua, soportó condiciones de encierro y miedo constante. Aunque no sufrió tortura física directa, vivió bajo amenazas y presenció interrogatorios violentos contra otros detenidos, cuyos gritos aún recuerda. Relata cómo ella y sus compañeras encontraron formas de comunicarse en secreto con los presos hombres mediante notas ocultas.
Menciona a varias compañeras como Margarita Álvarez, conocida por mantener el ánimo del grupo cantando y contando historias. También destaca a Anita Marambio y otras mujeres con quienes formó lazos indestructibles que perduran hasta hoy.
Tras su liberación, enfrentó arraigo y debía firmar semanalmente ante las autoridades. Aunque logró retomar su vida laboral, las experiencias de detención y el ambiente represivo dejaron una huella profunda en su memoria.
Menciona a: Margarita Álvarez, Anita Marambio, Nadia García, Freddy Taberna, Roberto (vecino) y Clotilde (compañera de detención)

Testimonio de Luis Tapia

Luis Tapia Hidalgo fue estudiante y deportista en su juventud, militaba en las Juventudes Socialistas, siguiendo los pasos de su padre. En agosto de 1973 fue detenido injustamente bajo acusaciones falsas de participar en actividades subversivas, pasando una semana encarcelado. Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, vivió con temor constante. El 28 de septiembre fue detenido nuevamente mientras huía de los militares que lo buscaban en su barrio.
Luis fue llevado al regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, donde sufrió brutales interrogatorios y torturas: golpes, quemaduras de cigarrillos y simulacros de fusilamiento. Posteriormente fue trasladado a un container de metal, donde permaneció en condiciones inhumanas antes de ser llevado al campo de prisioneros de Pisagua.
En Pisagua, enfrentó trabajos forzados, más torturas y violencia extrema por parte de los militares. Describió casos específicos de otros prisioneros, como Nelson Márquez y Andrés Carlos, quienes sufrieron abusos y castigos hasta ser asesinados o quedar psicológicamente destruidos.
Luis también recordó su participación en el Consejo de Guerra, donde fue condenado a dos años de prisión. Fue trasladado a la cárcel de Iquique, donde enfrentó nuevas dificultades para encontrar trabajo y continuar sus estudios tras ser liberado. Sin embargo, logró reconstruir su vida, formando una familia y criando a dos hijas profesionales.

Testimonio de Pedro Aguilera Sánchez

Pedro Segundo Aguilera Sánchez, nacido el 30 de diciembre de 1953 en la ex Oficina Salitrera de Victoria, fue detenido durante la dictadura militar debido a su militancia en las Juventudes Socialistas y su participación activa en movimientos estudiantiles y laborales. Desde joven, se comprometió con la lucha por la justicia social, lo que lo llevó a ser dirigente estudiantil y militante activo.
En 1973, tras el golpe de Estado, fue detenido cuando intentaba regresar a su hogar. Pasó por varios centros de detención, incluyendo el Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique y el campo de prisioneros de Pisagua, donde sufrió torturas, golpizas y condiciones inhumanas. Fue testigo de ejecuciones, así como los fusilamientos de compañeros socialistas y asesinatos en circunstancias violentas.
En Pisagua, enfrentó interrogatorios constantes y trabajos forzados. Sin embargo, resalta la solidaridad que se generó entre los prisioneros, quienes organizaban actos culturales y actividades clandestinas para mantenerse cuerdos.
Fue condenado en un consejo de guerra a un año de prisión por cargos fabricados de formar brigadas paramilitares. Cumplió su sentencia y fue liberado, aunque siguió bajo vigilancia policial durante un año, enfrentando acoso constante.
Post golpe, continuó trabajando clandestinamente para el Partido Socialista, organizando sindicatos y movimientos obreros en Iquique.

  • Filiacion politica: Partido Socialista
  • Audiovisual: Extracto editado por Sebastián Eltit
Testimonio de Rosendo Pinto

Rosendo Pinto Zegarra, conocido como Colín, relata su experiencia como detenido político durante la dictadura. A sus 71 años, comparte su historia, comenzando por su vida antes del golpe de Estado. Era un trabajador dedicado a su familia, sin vínculos políticos ni participación en organizaciones sindicales. Trabajaba largas jornadas en la fábrica de pilas en Iquique y estudiaba por las noches para mejorar sus perspectivas laborales.
En noviembre de 1973, fue detenido en su casa sin explicación alguna durante el cumpleaños de su hija. Lo llevaron primero a un centro de detención en Iquique, donde sufrió torturas físicas y psicológicas: simulacros de fusilamiento, golpizas, y amenazas constantes. Después de varios meses, lo trasladaron al campo de concentración de Pisagua. Allí, enfrentó condiciones extremas: trabajos forzados, interrogatorios, humillaciones y más torturas.
Su liberación llegó tras un juicio militar lleno de acusaciones falsas, siendo relegado a Magallanes por un año. El retorno a la vida civil fue difícil. Sufrió discriminación social, aislamiento familiar y dificultades laborales debido a sus antecedentes políticos. Su hija nunca volvió a relacionarse con él como antes, y su familia se fragmentó.

Testimonio de Orlando Herrera

Orlando Herrera trabajaba en Fertilizantes filial de CORFO y era locutor deportivo en la radio El Salitre. Militante comunista, asumió roles como secretario de propaganda, distribuyendo revistas y diarios del partido. Previo al Golpe percibía el inminente golpe militar debido a la creciente hostilidad y persecución de militantes de izquierda.
Fue detenido el 4 de diciembre de 1973 en su casa mientras cenaba con su familia. Tres hombres de civil lo llevaron al regimiento de telecomunicaciones. Trasladado a Pisagua en condiciones inhumanas, lo obligaron a bajar del camión con golpes y culatazos, despojándolo de sus pertenencias. Dentro de Pisagua describió golpizas, simulacros de fusilamiento, privación de alimentos y agua, y castigos colectivos bajo acusaciones infundadas de insurrección. Fue sometido a interrogatorios violentos, incluyendo agresiones físicas y amenazas de muerte. Además, cuenta que durante la víspera de Navidad, los prisioneros fueron golpeados brutalmente tras un montaje que acusaba un intento de motín.
Orlando también cuenta que su madre falleció de cáncer mientras él estaba detenido. Se le negó el permiso para visitarla antes de su muerte, aunque los oficiales militares finalmente le ofrecieron condolencias formales, algo que le causó una profunda impresión.
Posteriormente fue procesado en un consejo de guerra junto a otros prisioneros, acusado de reuniones clandestinas. Como consecuencia, fue enviado a Quillota gracias a la intervención del obispo Monseñor del Valle, quien lo recomendó para protección. Allí encontró trabajo gracias a su hermano, suboficial mayor y alcalde subrogante de la localidad. A su regreso, enfrentó vigilancia constante y dificultades laborales. Fue despedido varias veces y tuvo que trabajar en condiciones precarias.

Testimonio de Miguel Cabrera

Miguel Cabrera comienza describiendo su vida como estudiante y militante comunista en Concepción y luego en Iquique, donde fue dirigente del Partido Comunista. Detalla cómo fue sorprendido por el golpe militar mientras trabajaba y cómo intentó mantenerse activo dentro del partido en la clandestinidad hasta su detención.
Durante su arresto, sufrió torturas, interrogatorios y simulacros de fusilamiento en Pisagua, donde la violencia y la incertidumbre eran constantes. Describe el ambiente hostil, los abusos sistemáticos y la represión contra los prisioneros políticos. A pesar de la brutalidad, destaca la resistencia y la solidaridad entre los detenidos.
Finalmente, menciona cómo su vida se transformó tras su liberación, enfrentando precariedad económica, listas negras y dificultades para retomar su vida laboral.
Menciona a Eduardo Palacios, Pato García, Hernán Cortés, Inés Cifuentes, Raúl Hidalgo, Roberto Echeverría, Torito (Castillo) y Montecinos, Orlando Cabrera, Luis Díaz Zepeda, Lorenzo Mejía