Julio Palma Gándara es un activista chileno pionero en la defensa de los derechos de las personas que viven con VIH, reconocido por su labor desde comienzos de la década de 1990 como cofundador del Centro de Apoyo para Personas Viviendo con VIH (CAPVIH), una de las primeras organizaciones en Chile dedicada al acompañamiento, contención y visibilización de esta comunidad. Su trabajo surgió en un contexto en que el diagnóstico equivalía prácticamente a una sentencia de muerte y no existían políticas públicas ni tratamientos disponibles, escenario frente al cual impulsó redes de apoyo social, asistencia alimentaria y espacios de dignidad para personas seropositivas. Asimismo, su trayectoria se vincula al activismo histórico por la diversidad sexual y la respuesta comunitaria frente al VIH/SIDA en el país.
Marloré Morán es una activista lesbofeminista chilena destacada desde la década de 1990 por su labor en la visibilización pública de las disidencias sexuales y la organización política lésbica. Inició su trayectoria en el histórico Movilh y posteriormente impulsó espacios propios y colectivos como la Coordinadora Lésbica y Trabajos y Estudios Lésbicos Ltda., además de participar activamente en iniciativas del Movimiento Unificado de Minorías Sexuales. También se desempeñó como locutora y comunicadora, conduciendo programas radiales pioneros como Triángulo Abierto, Ama-zonas y Ni Marías, Ni Magdalenas, considerados referentes del activismo lesbofeminista y de la comunicación disidente en Chile. Su trabajo contribuyó a instalar discursos públicos sobre diversidad sexual en medios masivos, siendo una de las primeras activistas en presentarse abiertamente como lesbiana en televisión y prensa.
Paula Dinamarca es una actriz y activista trans chilena vinculada históricamente a la defensa de los derechos de las personas trans, especialmente desde su trabajo con el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), donde ha participado en campañas públicas, instancias educativas y propuestas de políticas públicas en salud y empleo inclusivo. En el ámbito cultural, ha desarrollado una destacada trayectoria audiovisual, obteniendo el premio a Mejor Actriz Emergente en el Festival de Cine de Mujeres por La sombra del querer y formando parte del elenco de la película chilena La misteriosa mirada del flamenco, premiada en Cannes. Su carrera artística y su activismo se articulan como un mismo gesto político, desde el cual reivindica la visibilidad y la dignidad de las identidades trans en espacios históricamente excluyentes.
Luis Caroca Vázquez militante socialista y nacido en Iquique, relata su experiencia como dirigente estudiantil y político durante el gobierno de Salvador Allende y la dictadura. Se unió a la Juventud Socialista en los años 60, influenciado por su activismo previo en grupos scouts y su interés por el pensamiento bolivariano. Además, fue presidente de la Federación de Estudiantes de Iquique, participando en campañas sociales y trabajos voluntarios durante el gobierno de Allende.
Tras el golpe militar de 1973, fue detenido por su militancia política. Fue arrestado y brutalmente torturado en diversas instalaciones militares y en Pisagua. Una vez dentro, participó en consejos de guerra junto a otros detenidos, donde algunos compañeros fueron ejecutados.
Fue condenado a 15 años de prisión y trasladado a varias cárceles del país, incluyendo Pisagua, Iquique, Victoria y Chañaral. A pesar del encarcelamiento, resalta la solidaridad entre prisioneros, con los cuales realizó trabajos manuales, como tallados y artesanías, para mantenerse ocupado. Finalmente, consiguió asilo político y fue liberado tras años de cárcel.
Menciona a: Luisa Vásquez, Freddy Taberna, Marcelo Guzmán, Rodolfo Fuenzalida, Germán Palomino, Raúl Castillo, José Marín, Heraldo Quintero, Luis Servín, Marcelino Lama, Elvira Condori, Mario Vergara, Carla Altamirano, monjas de la Congregación Santa Cruz.
Juan Morales Herrera, profesor primario y militante socialista, narra su vida desde sus primeros años en Iquique hasta su detención y posterior exilio. Explica cómo su activismo político lo llevó a involucrarse en operaciones clandestinas durante la dictadura. Juan nació en Iquique y se formó como profesor primario en Antofagasta. Militó activamente en el Partido Socialista en el altiplano, colaborando con figuras como Alejandro Soria Vargas y Freddy Taberna. Participó en operaciones como volar un camino alternativo usado para el contrabando hacia Bolivia.
Fue detenido el 4 de octubre de 1973 en Iquique, interrogado y torturado en el cuartel de Carabineros y el regimiento de Telecomunicaciones. Sufrió interrogatorios brutales, golpes con culatas de fusil y tortura con electricidad. Relata haber sido sometido a condiciones inhumanas en Pisagua, incluyendo exposición al sol y trabajos forzados. Fue procesado por un consejo de guerra en noviembre de 1973, enfrentando inicialmente la pena de muerte, que luego fue conmutada a 25 años de prisión. Gracias a gestiones familiares y la intervención de una abogada conocida, su condena se redujo a cinco años. Fue encarcelado durante dos años y medio en Iquique antes de obtener un indulto, aunque esto lo expuso a nuevas detenciones y amenazas. Escapó a Perú, donde también fue perseguido, y finalmente se exilió en Canadá. En Canadá, estudió y trabajó como profesor, trabajador comunitario y consejero. Desarrolló múltiples profesiones y ayudó a inmigrantes y refugiados.
Menciona a Alejandro Soria Vargas, Jorge Soria Quiroga, Freddy Taberna, Marcelo Guzman, Juan Osorio, Palomino, Bárbara Petersen, Orlando Soto
Alfonso Araya nació en Chuquicamata y se trasladó a Iquique, donde trabajó en la Dirección de Obras Sanitarias. Fue militante comunista y luego integrante del Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR).
Fue dirigente sindical en Obras Sanitarias, lo que lo expuso como objetivo político tras el golpe de Estado de 1973. El 4 de noviembre del mismo año fue detenido por militares y llevado al regimiento de Telecomunicaciones en Iquique. Allí fue brutalmente interrogado, golpeado y torturado mediante métodos como golpes, electrocución y colgamientos. Además, fue acusado falsamente de conspirar para envenenar el agua, una de las múltiples acusaciones fabricadas en su contra.
Fue sentenciado en un consejo de guerra y relegado a Ovalle por más de 500 días. Tras cumplir su relegación, regresó a Iquique y luego se trasladó a Arica, donde trabajó en una notaría mientras continuaba vinculado a actividades de derechos humanos. Al tiempo, fue detenido nuevamente por las autoridades debido a su activismo y sufrió un montaje judicial que lo llevó a prisión por más de un año.
Menciona a: Nuñez (Pajita), González (Pera), Toro (Torito), Valdrá, Zurita, Adonis, Freddy Taberna.