María Angélica Barrientos, Cecilia Martínez, Luisa Ureta y Antonio Coloma
Fundada en 1978, la Comisión Chilena de DDHH de Viña del Mar ha desarrollado una activa lucha por la defensa de los derechos humanos hasta la fecha. Actualmente han sumado actividades de recuperación de memoria, en lo que han denominado: «Ruta de la memoria de Viña del Mar», entre otras actividades.
Orielle Araya, Iris Prudena, Iris Castillo, Félix Quezada y Zaida Cancino
Representantes de la Comisión de Derechos Humanos de Quillota, quienes dan cuenta del trabajo que realizaron durante la dictadura, desde su fundación en 1984 hasta la fecha, de manera ininterrumpida, con el objetivo de exigir verdad, justicia y memoria. Han levantado dos memoriales en homenaje a las 37 víctimas de la provincia.
El 11 de septiembre del 2009, a 36 años del golpe, se conmemoró un nuevo aniversario del golpe civil militar. Este fue un acto que encabezó la presidenta Michelle Bachelet y que el equipo del Archivo Audiovisual del Área de Colecciones e Investigación del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos registró junto a testimonios de sobrevivientes. Un ejercicio de memoria que ayuda a entender la magnitud de la barbarie que comenzó el 11 de septiembre del 73.
En este contexto Juan José Ulriksen (Jota) nos entregó su testimonio. Él es cineasta (EAC-UC) desde 1970, ñuñoino y padres de tres hijas. Jota fue realizador de programas audiovisuales Facultades UC y docente especializado (1977-1985). Junto a Claudio di Girolamo fue co-fundador de la Productora ICTUS TV.
En noviembre de 1980 fue detenido y secuestrado por la Central Nacional de Informaciones (CNI).
Desde 1990 y hasta el 2004 fue el coordinador General del Festival Cine Viña del Mar y ha sido jurado en Festivales de Cine, chilenos y extranjeros. Es también co-fundador de la Cineteca Nacional de Chile (cclm). Actualmente colabora en actividades de Memoria y Patrimonio fílmico.
Gracias a toda esta vida de lucha y cultura, Jota Ulriksen es un GRAN amigo y colaborador del Archivo Audiovisual del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y ha sido un apoyo importante del Día del Cine Chileno en conmemoración a los cineastas Carmen Bueno Cifuentes y Jorge Müller Silva, el cual se realiza hace ya 10 años en el MMDH.
Testimonio de Monseñor Alejandro Goic, Obispo de Rancagua y vicepresidente de la Conferencia Episcopal. Oriundo de Magallanes, fue Vicario General de Punta Arenas y Párroco de la Parroquia de Fátima, en la Población 18 de septiembre de esa misma ciudad. Al momento del golpe era Vicario Capitular (cargo subrogante, en reemplazo del recientemente fallecido Obispo Vladimiro Boric), por lo que tuvo que atender los casos de prisión política y violación de derechos humanos que se sucedieron en la región. Contribuyó en la creación del Comité Pro Paz y la Pastoral Social de Punta Arenas.
Abogado de Derechos Humanos. Trabajó en organizaciones de derechos humanos como el Comité de Cooperación para la Paz en Chile, la Vicaría de la Solidaridad y el Consejo de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU). En esta entrevista se refiere en profundidad al tema de los Consejos de Guerra y su participación como abogado defensor en dichas instancias.
Manuel Guillermo Jiménez Méndez relata su experiencia como militante de las Juventudes Socialistas y miembro de la Brigada de Propaganda Elmo Catalán en 1973. Fue detenido el 28 de septiembre de 1973 en su casa por militares, siendo trasladado al Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, donde sufrió torturas físicas y psicológicas junto a otros detenidos.
Durante su encarcelamiento en el Regimiento de Telecomunicaciones, fue sometido a interrogatorios brutales con descargas eléctricas y golpes. Menciona el uso de la «parrilla» y cómo fue testigo de torturas a otros prisioneros como Bretón y Marín.
Posteriormente fue llevado a Pisagua junto a otros detenidos, incluyendo miembros del Partido Socialista y profesores. Allí vivió condiciones inhumanas: interrogatorios violentos, golpizas colectivas y la privación de alimentos. Fue testigo del fusilamiento de Germán Palomino y la sentencia a muerte de Luis Fuentes López, aunque este último fue finalmente salvado.
Tras un juicio militar injusto, fue relegado a Pichilemu, donde trabajó como garzón y en incendios forestales. A su regreso a Iquique, participó en la organización de movimientos de derechos humanos como la Agrupación de Presos Políticos y Ejecutados Políticos. Finalmente, menciona que colaboró con la Vicaría de la Solidaridad y dio su testimonio en procesos judiciales contra responsables de violaciones de derechos humanos.