Elena Espinoza Geddes, simpatizante del Partido Comunista, relata su detención en su hogar en Iquique durante la dictadura militar en Chile. Sin militancia formal, su interés político y participación en concentraciones públicas la convirtieron en objetivo del régimen. Fue arrestada de madrugada y llevada al regimiento de Telecomunicaciones, donde fue interrogada antes de ser trasladada a Pisagua.
En Pisagua, soportó condiciones de encierro y miedo constante. Aunque no sufrió tortura física directa, vivió bajo amenazas y presenció interrogatorios violentos contra otros detenidos, cuyos gritos aún recuerda. Relata cómo ella y sus compañeras encontraron formas de comunicarse en secreto con los presos hombres mediante notas ocultas.
Menciona a varias compañeras como Margarita Álvarez, conocida por mantener el ánimo del grupo cantando y contando historias. También destaca a Anita Marambio y otras mujeres con quienes formó lazos indestructibles que perduran hasta hoy.
Tras su liberación, enfrentó arraigo y debía firmar semanalmente ante las autoridades. Aunque logró retomar su vida laboral, las experiencias de detención y el ambiente represivo dejaron una huella profunda en su memoria.
Menciona a: Margarita Álvarez, Anita Marambio, Nadia García, Freddy Taberna, Roberto (vecino) y Clotilde (compañera de detención)
Mario Magne creció enfrentando dificultades económicas y trabajando desde joven para apoyar a su familia. Fue un líder sindical y militante del Partido Socialista, involucrado en actividades políticas y sindicales durante el gobierno de la Unidad Popular.
Con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, Mario fue perseguido y detenido el 28 de septiembre del mismo año. Durante su detención, fue brutalmente torturado en el regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, donde enfrentó golpizas, simulacros de fusilamiento y abusos extremos.
Posteriormente, fue trasladado al campo de prisioneros de Pisagua, donde estuvo sometido a trabajos forzados, frío extremo, hambre y constantes amenazas de muerte. Fue testigo de torturas y ejecuciones de compañeros. Relata cómo los presos desarrollaron estrategias de supervivencia basadas en la solidaridad y la resistencia.
Mario también describe lo que pasó tras su liberación, enfrentando listas negras que le impedían encontrar trabajo. A pesar de todo, logró formar una empresa constructora, ayudando a otros ex presos políticos.
Menciona a Rodolfo Fuenzalida, Marcelo Guzmán, Freddy Taberna y Ernesto Pérez, Carlos Valdivieso, Andrés Carlos, Jorge Marín y William Millar, Arturo del Solar Jara y Mario Acuña.
Miguel Cabrera comienza describiendo su vida como estudiante y militante comunista en Concepción y luego en Iquique, donde fue dirigente del Partido Comunista. Detalla cómo fue sorprendido por el golpe militar mientras trabajaba y cómo intentó mantenerse activo dentro del partido en la clandestinidad hasta su detención.
Durante su arresto, sufrió torturas, interrogatorios y simulacros de fusilamiento en Pisagua, donde la violencia y la incertidumbre eran constantes. Describe el ambiente hostil, los abusos sistemáticos y la represión contra los prisioneros políticos. A pesar de la brutalidad, destaca la resistencia y la solidaridad entre los detenidos.
Finalmente, menciona cómo su vida se transformó tras su liberación, enfrentando precariedad económica, listas negras y dificultades para retomar su vida laboral.
Menciona a Eduardo Palacios, Pato García, Hernán Cortés, Inés Cifuentes, Raúl Hidalgo, Roberto Echeverría, Torito (Castillo) y Montecinos, Orlando Cabrera, Luis Díaz Zepeda, Lorenzo Mejía
Paulina Führer Parra, es enfermera. Es nieta de Mario Parra Guzmán, obrero, dirigente sindical y militante del Partido Comunista, quien fue ejecutado el 27 de septiembre de 1973. Junto a su hermana, acompañaron desde muy niñas a su madre como parte de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP).
Pedro Felipe Ramírez Ceballos (nacido el 19 de octubre de 1941 en Talca, Chile) es un ingeniero y político chileno que desempeñó roles significativos durante el gobierno de Salvador Allende. Inició su carrera política en el Partido Demócrata Cristiano, siendo elegido diputado en 1969. Posteriormente, cofundó la Izquierda Cristiana, integrándose a la Unidad Popular. Durante el gobierno de Allende, ocupó los cargos de ministro de Minería y, brevemente, de Vivienda y Urbanismo en 1973.
Tras el golpe de Estado de 1973, Ramírez fue detenido y enviado a varios centros de reclusión, incluyendo la Isla Dawson y Ritoque. En 1976, se exilió en Venezuela, donde asumió públicamente su homosexualidad, una decisión valiente en una época de marcada homofobia. A su regreso a Chile en 1979, retomó su actividad política. Sin embargo, en 1984, la Central Nacional de Informaciones (CNI) lo amenazó con revelar su orientación sexual, lo que lo llevó a renunciar a la secretaría general de la Izquierda Cristiana para proteger tanto su integridad como la de su partido.
La vida de Ramírez es un testimonio de lucha y resiliencia, enfrentando la represión política y la discriminación por su orientación sexual en una sociedad conservadora. Su legado destaca por su compromiso con la justicia social y los derechos humanos en Chile.
Cristián Eduardo Cuevas Zambrano es un destacado sindicalista y político chileno, reconocido por su labor en defensa de los derechos laborales y de las diversidades sexuales. Hijo de un minero del carbón, desde joven se involucró en movimientos sociales, militando en el Partido Socialista y posteriormente en el Partido Comunista. Su liderazgo se consolidó al presidir la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), donde encabezó significativas huelgas en 2007 que lograron mejoras para los trabajadores subcontratados de Codelco. En 2008, declaró públicamente su orientación sexual, participando activamente en marchas del orgullo gay y enfrentando desafíos en un entorno sindical tradicionalmente conservador. Tras su paso por el Partido Comunista, se integró a Convergencia Social y, posteriormente, fue nominado como candidato presidencial por la Lista del Pueblo en 2021.