Proyectos testimoniales donados al Museo

Testimonio de Guillermo Morales

Guillermo (Conocido como Billy Willy) trabajaba en proyectos radiales y era socialista. Participó en la creación de la Radio El Loa en Chuquicamata, orientada a la clase trabajadora. Luego intentó fundar una radio en Iquique llamada «Verónica Internacional,» pero enfrentó trabas burocráticas y políticas. Estaba tramitando la concesión cuando ocurrió el golpe militar. Tras el golpe, decidió regresar a Iquique para defender sus bienes y aclarar su situación, pero fue detenido en el aeropuerto y llevado al cuartel de Telecomunicaciones, donde fue torturado. Allí, sufrió interrogatorios intensos, golpes y descargas eléctricas. Pese a la violencia, logró soportar gracias a su ingenio para aliviar el dolor. Posteriormente, fue trasladado a Pisagua junto con otros detenidos, donde enfrentaron un régimen de trabajos forzados y malos tratos.
En Pisagua, Guillermo relata cómo surgieron redes de solidaridad entre los presos para sobrevivir. Algunos presos crearon talleres de carpintería, panadería y artesanía, logrando mejorar mínimamente su calidad de vida.
Además, se organizaban espectáculos teatrales y musicales para aliviar la tensión. Guillermo destaca el rol de figuras como Raúl Hidalgo y otros compañeros que, con creatividad, lograron formas de resistencia simbólica. También hace mención de que la visita de una delegación alemana, que filmó el campamento, generó una presión internacional que contribuyó al cierre de Pisagua. El régimen de Pinochet se vio obligado a desmantelar el centro de detención y trasladar a los presos a otras cárceles.
Menciona a: Raúl Hidalgo, Enrique Mandujano, Sanguinetti, José Sampson, William Miller, Pedro Brown, Negro Cárdenas, Hugo Marín, Juan Espinoza, Palomino, Julio Cabeza

Testimonio de Haroldo Quinteros

Haroldo Quinteros fue profesor universitario y dirigente del Partido Socialista en Iquique durante el golpe de Estado de 1973. Quinteros creció en una familia proletaria, influenciado por su padre, un dirigente obrero. Estudió pedagogía gracias a becas y se involucró activamente en la política, ingresando al Partido Socialista en 1965. Se convirtió en dirigente regional en Iquique, participando en la campaña de la Unidad Popular y enfrentando la violencia de la oposición y la represión militar.
Tras el golpe, fue buscado intensamente por los militares. Finalmente fue detenido, torturado en el regimiento de Telecomunicaciones de Iquique y trasladado a Pisagua, donde vivió en condiciones inhumanas junto a otros presos políticos. Detalla los métodos de tortura que sufrió, incluyendo golpes, electricidad y humillaciones constantes.
En Pisagua fue sometido a un juicio militar amañado, donde fue condenado a muerte junto a otros compañeros. Su condena fue cambiada a presidio perpetuo de manera inesperada. Describe la ejecución de sus amigos, incluyendo un emotivo discurso de despedida.
Gracias a la presión internacional, fue liberado bajo el decreto 504, que implicaba exilio perpetuo. Vivió en Alemania, donde completó un doctorado y trabajó como profesor universitario. Regresó a Chile en 1985, enfrentando dificultades para encontrar trabajo debido a su historial político. Finalmente, en 1994, logró reincorporarse a la Universidad Arturo Prat tras una intervención directa del entonces Ministro de Educación, Ricardo Lagos.
Menciona a: Freddy Taberna, José Sampson, Rodolfo Fuenzalida, Juan Antonio Ruz, Marcelino Lama, Víctor Briones, Oscar Varela, Roberto Fuentes, Miguel Aguirre «El Cabito»

Testimonio de Ignelia Fuentes

Ignelia Patricia Fuentes Rojas proviene de una familia unida en Iquique y estudiaba contabilidad en el Instituto Comercial. Era militante de las Juventudes Socialistas y vicepresidenta del Centro de Alumnos. El 3 de octubre de 1973 fue detenida por Carabineros tras intentar retomar su vida cotidiana, días después de la detención de su madre, simpatizante de la Federación de Mujeres Socialistas.
Durante su detención, Ignelia fue brutalmente torturada. Recibió golpes, descargas eléctricas, fue quemada con cigarrillos, sufrió simulacros de fusilamiento y fue sometida a vejaciones físicas y psicológicas. A pesar de la violencia, no fue violada, aunque fue víctima de acoso sexual por parte de sus captores. Permaneció incomunicada y sin contacto con su familia, hasta ser trasladada al penal de Pisagua, donde se reunió brevemente con su madre.
En Pisagua, enfrentó tortura psicológica constante, amenazas de fusilamiento y sesiones de interrogatorio. Fue castigada en las caballerizas, expuesta al sol y sometida a condiciones inhumanas. Durante el primer consejo de guerra para mujeres en diciembre de 1973, Ignelia fue juzgada sin defensa legal. Aunque inicialmente enfrentaba un año de prisión, finalmente fue liberada junto con su madre.
Debido al trauma y la persecución, se trasladó a Santiago, donde continuó trabajando en el ámbito de los derechos humanos y en actividades políticas clandestinas. Mantuvo una relación con Víctor Serena, un militante socialista, quien fue torturado y asesinado por agentes del régimen. Más tarde, Ignelia se casó con Luis López Mora, también militante socialista, quien fue detenido y permaneció encarcelado durante cinco años.
Ignelia y su familia vivieron exiliados en Alemania, gracias a la intervención de Amnistía Internacional. Regresaron a Chile en 1994, donde Ignelia continuó trabajando en el ámbito municipal en Iquique y Alto Hospicio.

Testimonio de Elena Espinoza

Elena Espinoza Geddes, simpatizante del Partido Comunista, relata su detención en su hogar en Iquique durante la dictadura militar en Chile. Sin militancia formal, su interés político y participación en concentraciones públicas la convirtieron en objetivo del régimen. Fue arrestada de madrugada y llevada al regimiento de Telecomunicaciones, donde fue interrogada antes de ser trasladada a Pisagua.
En Pisagua, soportó condiciones de encierro y miedo constante. Aunque no sufrió tortura física directa, vivió bajo amenazas y presenció interrogatorios violentos contra otros detenidos, cuyos gritos aún recuerda. Relata cómo ella y sus compañeras encontraron formas de comunicarse en secreto con los presos hombres mediante notas ocultas.
Menciona a varias compañeras como Margarita Álvarez, conocida por mantener el ánimo del grupo cantando y contando historias. También destaca a Anita Marambio y otras mujeres con quienes formó lazos indestructibles que perduran hasta hoy.
Tras su liberación, enfrentó arraigo y debía firmar semanalmente ante las autoridades. Aunque logró retomar su vida laboral, las experiencias de detención y el ambiente represivo dejaron una huella profunda en su memoria.
Menciona a: Margarita Álvarez, Anita Marambio, Nadia García, Freddy Taberna, Roberto (vecino) y Clotilde (compañera de detención)

Testimonio de Raúl Díaz

(Ex conscripto) Raúl Díaz Bravo, oriundo de Pozo Almonte e instalado en Iquique, relata su experiencia como detenido político durante la dictadura militar en Chile. Fue arrestado en 1973, acusado falsamente de robar armas del Ejército mientras realizaba su servicio militar en el Regimiento Telecomunicaciones. Allí fue brutalmente torturado por efectivos militares, incluyendo golpizas, descargas eléctricas y extracción de uñas con alicates.
Menciona a varios compañeros detenidos y asesinados, como el soldado Pedro Bravo, quien murió tras ser golpeado salvajemente, y otros prisioneros ejecutados bajo falsas acusaciones de fuga. Describe las torturas en la enfermería del regimiento y las ejecuciones clandestinas cerca del cementerio.
Posteriormente fue trasladado al campo de concentración de Pisagua, donde enfrentó condiciones inhumanas: golpes, trabajos forzados, hambre extrema y maltrato constante. Fue sometido a torturas como ser obligado a permanecer descalzo sobre una plancha de metal ardiente. También menciona que presenció aviones cargados con cientos de detenidos, quienes nunca llegaron a Pisagua, sospechando de ejecuciones masivas en el desierto.
Tras su liberación, sufrió persecución, desempleo y problemas psicológicos, sintiéndose excluido y temeroso de salir a la calle. Con el tiempo, logró trabajar como albañil independiente, aunque sigue afectado por el trauma vivido.
Menciona a Pedro Bravo, el «Pelado» (compañero de celda), Flaco Aguirre y Barraza, Capitán Pereira, Freddy Urquiola.

Testimonio de Luis Caucoto

Luis Caucoto narra su vida desde su infancia en una familia obrera de la pampa salitrera, marcada por la militancia socialista de su padre y el ambiente sindical de la época. Ingresó a la Juventud Demócrata Cristiana y posteriormente al MAPU, siendo un activo dirigente estudiantil en la Universidad de Concepción durante el gobierno de la Unidad Popular.
Tras el golpe de Estado de 1973, fue detenido en Iquique y trasladado al campo de prisioneros de Pisagua, donde fue torturado brutalmente y testigo de ejecuciones masivas. Relata los consejos de guerra que llevaron a la muerte de compañeros como Haroldo Quintero, Nelson Márquez y José Santos. También menciona la crueldad de militares como el comandante Larraín y el teniente Carlos Herrera Jiménez, conocido por su papel en violaciones de derechos humanos.
Luis recuerda las condiciones infrahumanas del campo, donde enfrentó trabajos forzados, hambre y constante violencia. A pesar del horror, destaca la resistencia y solidaridad entre los presos. Después de su liberación y relegación a una isla del sur, enfrentó secuelas físicas y emocionales, además de exilio y persecución.
Menciona a : Haroldo Quinteros, Nelson Márquez, José Santos, Rodolfo Fuenzalida, Juan Antonio Ruz, Germán Palomino, Luis Pedro Castillo (Torito), Luis Yáñez, Julio Cabezas, Andrés Carlos, Brito y Miranda, Gendarme Higueras.