Resultados para "Golpe de estado"

Testimonio de Haroldo Quinteros

Haroldo Quinteros fue profesor universitario y dirigente del Partido Socialista en Iquique durante el golpe de Estado de 1973. Quinteros creció en una familia proletaria, influenciado por su padre, un dirigente obrero. Estudió pedagogía gracias a becas y se involucró activamente en la política, ingresando al Partido Socialista en 1965. Se convirtió en dirigente regional en Iquique, participando en la campaña de la Unidad Popular y enfrentando la violencia de la oposición y la represión militar.
Tras el golpe, fue buscado intensamente por los militares. Finalmente fue detenido, torturado en el regimiento de Telecomunicaciones de Iquique y trasladado a Pisagua, donde vivió en condiciones inhumanas junto a otros presos políticos. Detalla los métodos de tortura que sufrió, incluyendo golpes, electricidad y humillaciones constantes.
En Pisagua fue sometido a un juicio militar amañado, donde fue condenado a muerte junto a otros compañeros. Su condena fue cambiada a presidio perpetuo de manera inesperada. Describe la ejecución de sus amigos, incluyendo un emotivo discurso de despedida.
Gracias a la presión internacional, fue liberado bajo el decreto 504, que implicaba exilio perpetuo. Vivió en Alemania, donde completó un doctorado y trabajó como profesor universitario. Regresó a Chile en 1985, enfrentando dificultades para encontrar trabajo debido a su historial político. Finalmente, en 1994, logró reincorporarse a la Universidad Arturo Prat tras una intervención directa del entonces Ministro de Educación, Ricardo Lagos.
Menciona a: Freddy Taberna, José Sampson, Rodolfo Fuenzalida, Juan Antonio Ruz, Marcelino Lama, Víctor Briones, Oscar Varela, Roberto Fuentes, Miguel Aguirre «El Cabito»

Testimonio de Luis Caucoto

Luis Caucoto narra su vida desde su infancia en una familia obrera de la pampa salitrera, marcada por la militancia socialista de su padre y el ambiente sindical de la época. Ingresó a la Juventud Demócrata Cristiana y posteriormente al MAPU, siendo un activo dirigente estudiantil en la Universidad de Concepción durante el gobierno de la Unidad Popular.
Tras el golpe de Estado de 1973, fue detenido en Iquique y trasladado al campo de prisioneros de Pisagua, donde fue torturado brutalmente y testigo de ejecuciones masivas. Relata los consejos de guerra que llevaron a la muerte de compañeros como Haroldo Quintero, Nelson Márquez y José Santos. También menciona la crueldad de militares como el comandante Larraín y el teniente Carlos Herrera Jiménez, conocido por su papel en violaciones de derechos humanos.
Luis recuerda las condiciones infrahumanas del campo, donde enfrentó trabajos forzados, hambre y constante violencia. A pesar del horror, destaca la resistencia y solidaridad entre los presos. Después de su liberación y relegación a una isla del sur, enfrentó secuelas físicas y emocionales, además de exilio y persecución.
Menciona a : Haroldo Quinteros, Nelson Márquez, José Santos, Rodolfo Fuenzalida, Juan Antonio Ruz, Germán Palomino, Luis Pedro Castillo (Torito), Luis Yáñez, Julio Cabezas, Andrés Carlos, Brito y Miranda, Gendarme Higueras.

Testimonio de Mario Magne

Mario Magne creció enfrentando dificultades económicas y trabajando desde joven para apoyar a su familia. Fue un líder sindical y militante del Partido Socialista, involucrado en actividades políticas y sindicales durante el gobierno de la Unidad Popular.
Con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, Mario fue perseguido y detenido el 28 de septiembre del mismo año. Durante su detención, fue brutalmente torturado en el regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, donde enfrentó golpizas, simulacros de fusilamiento y abusos extremos.
Posteriormente, fue trasladado al campo de prisioneros de Pisagua, donde estuvo sometido a trabajos forzados, frío extremo, hambre y constantes amenazas de muerte. Fue testigo de torturas y ejecuciones de compañeros. Relata cómo los presos desarrollaron estrategias de supervivencia basadas en la solidaridad y la resistencia.
Mario también describe lo que pasó tras su liberación, enfrentando listas negras que le impedían encontrar trabajo. A pesar de todo, logró formar una empresa constructora, ayudando a otros ex presos políticos.
Menciona a Rodolfo Fuenzalida, Marcelo Guzmán, Freddy Taberna y Ernesto Pérez, Carlos Valdivieso, Andrés Carlos, Jorge Marín y William Millar, Arturo del Solar Jara y Mario Acuña.

Testimonio de Luis Tapia

Luis Tapia Hidalgo fue estudiante y deportista en su juventud, militaba en las Juventudes Socialistas, siguiendo los pasos de su padre. En agosto de 1973 fue detenido injustamente bajo acusaciones falsas de participar en actividades subversivas, pasando una semana encarcelado. Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, vivió con temor constante. El 28 de septiembre fue detenido nuevamente mientras huía de los militares que lo buscaban en su barrio.
Luis fue llevado al regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, donde sufrió brutales interrogatorios y torturas: golpes, quemaduras de cigarrillos y simulacros de fusilamiento. Posteriormente fue trasladado a un container de metal, donde permaneció en condiciones inhumanas antes de ser llevado al campo de prisioneros de Pisagua.
En Pisagua, enfrentó trabajos forzados, más torturas y violencia extrema por parte de los militares. Describió casos específicos de otros prisioneros, como Nelson Márquez y Andrés Carlos, quienes sufrieron abusos y castigos hasta ser asesinados o quedar psicológicamente destruidos.
Luis también recordó su participación en el Consejo de Guerra, donde fue condenado a dos años de prisión. Fue trasladado a la cárcel de Iquique, donde enfrentó nuevas dificultades para encontrar trabajo y continuar sus estudios tras ser liberado. Sin embargo, logró reconstruir su vida, formando una familia y criando a dos hijas profesionales.

Testimonio de Pedro Aguilera Sánchez

Pedro Segundo Aguilera Sánchez, nacido el 30 de diciembre de 1953 en la ex Oficina Salitrera de Victoria, fue detenido durante la dictadura militar debido a su militancia en las Juventudes Socialistas y su participación activa en movimientos estudiantiles y laborales. Desde joven, se comprometió con la lucha por la justicia social, lo que lo llevó a ser dirigente estudiantil y militante activo.
En 1973, tras el golpe de Estado, fue detenido cuando intentaba regresar a su hogar. Pasó por varios centros de detención, incluyendo el Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique y el campo de prisioneros de Pisagua, donde sufrió torturas, golpizas y condiciones inhumanas. Fue testigo de ejecuciones, así como los fusilamientos de compañeros socialistas y asesinatos en circunstancias violentas.
En Pisagua, enfrentó interrogatorios constantes y trabajos forzados. Sin embargo, resalta la solidaridad que se generó entre los prisioneros, quienes organizaban actos culturales y actividades clandestinas para mantenerse cuerdos.
Fue condenado en un consejo de guerra a un año de prisión por cargos fabricados de formar brigadas paramilitares. Cumplió su sentencia y fue liberado, aunque siguió bajo vigilancia policial durante un año, enfrentando acoso constante.
Post golpe, continuó trabajando clandestinamente para el Partido Socialista, organizando sindicatos y movimientos obreros en Iquique.

  • Filiacion politica: Partido Socialista
  • Audiovisual: Extracto editado por Sebastián Eltit
Testimonio de Rosendo Pinto

Rosendo Pinto Zegarra, conocido como Colín, relata su experiencia como detenido político durante la dictadura. A sus 71 años, comparte su historia, comenzando por su vida antes del golpe de Estado. Era un trabajador dedicado a su familia, sin vínculos políticos ni participación en organizaciones sindicales. Trabajaba largas jornadas en la fábrica de pilas en Iquique y estudiaba por las noches para mejorar sus perspectivas laborales.
En noviembre de 1973, fue detenido en su casa sin explicación alguna durante el cumpleaños de su hija. Lo llevaron primero a un centro de detención en Iquique, donde sufrió torturas físicas y psicológicas: simulacros de fusilamiento, golpizas, y amenazas constantes. Después de varios meses, lo trasladaron al campo de concentración de Pisagua. Allí, enfrentó condiciones extremas: trabajos forzados, interrogatorios, humillaciones y más torturas.
Su liberación llegó tras un juicio militar lleno de acusaciones falsas, siendo relegado a Magallanes por un año. El retorno a la vida civil fue difícil. Sufrió discriminación social, aislamiento familiar y dificultades laborales debido a sus antecedentes políticos. Su hija nunca volvió a relacionarse con él como antes, y su familia se fragmentó.