David es un profesor y actual director de la ONG La Caleta, quién ha dedicado los últimos 50 años al trabajo con NNA. Comenta sus inicios como docente, que fue truncado llegado el golpe de Estado. Ante lo cual, posteriormente comienza a apoyar el trabajo desarrollado por Karoline Mayer en la población Angela Davis, a través de jardines infantiles como el Hogar Naciente, del cual llegó a ser director y que fue replicado en otras poblaciones de Santiago. Así como las ollas comunes y otras formas de organización social.
Comenta como a inicios de los años 80’ profundiza su trabajo con NNA consumidores de neoprén, sustancia que se convirtió en unos de las principales vías de escape al hambre existente en la población vulnerable, en paralelo al trabajo con colonias urbanas de la zona norte.
En 1985 se separa del trabajo previo realizado junto a la iglesia y da forma a la ONG La Caleta, centrada en el apoyo a NNA consumidores de droga y cuyo trabajo continúa hasta el hoy.
Los 3 testimoniantes Malienko Baltra, Sandra Cornejo y Claudia Aguayo fueron niños y niñas ex participantes de OCARIN, que en el caso de Claudia Aguayo continúa como trabajadora de esta organización.
Nos cuentan sobre la historia de vida de Ruth Baltra, fundadora de OCARIN. Mencionan parte de su vida artística previa al golpe de Estado, su amistad con Víctor Jara y los comienzos de los talleres artísticos que dieron lugar a OCARIN.
También dan cuenta de el contexto social en el que NNA de OCARIN se desarrollaron, su paso por diferentes poblaciones y sedes de la Región Metropolitana, la detención de Ruth y cómo fueron marcados por las enseñanzas que les dejó.
Posteriormente comentan la situación de OCARIN posterior al fallecimiento de Ruth, el cual continúa hasta el día de hoy, liderado por ex participantes de los talleres en la comuna de La Florida.
Francisco Bretón, profesor de Estado y militante de la Juventud Socialista, fue detenido en dos ocasiones durante la dictadura. La primera detención ocurrió el 29 de agosto de 1973 por su participación en actividades políticas y la segunda tras el golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973.
Antes del golpe, Bretón era un militante activo que participaba en campañas políticas de la Unidad Popular y actividades de propaganda. Fue detenido en agosto de 1973 junto a otros compañeros bajo la acusación de formar un grupo guerrillero. Aunque fueron liberados momentáneamente, el golpe de Estado intensificó la persecución.
El 14 de septiembre de 1973, fue trasladado al centro de detención de Pisagua tras pasar por el regimiento de Telecomunicaciones en Iquique, donde sufrió brutales interrogatorios, golpizas y torturas, incluyendo golpes eléctricos y abuso sexual. En Pisagua, los prisioneros enfrentaban condiciones inhumanas: hacinamiento, violencia constante y trabajos forzados. Bretón relató el trato despiadado de los guardias, especialmente de “El Perro” García.
Bretón fue sometido a un consejo de guerra sin posibilidad de defensa, donde varios compañeros fueron condenados a muerte y ejecutados. A él le dieron una sentencia de tres años de relegación en Puerto Porvenir, Magallanes, que posteriormente fue cambiada a Inca de Oro, Copiapó. Allí, pese a la vigilancia constante, logró integrarse a la comunidad y trabajar como profesor.
Tras cumplir su relegación, Bretón fue liberado, pero continuó siendo perseguido por la CNI. Fue secuestrado en 1983, torturado y abandonado herido en las afueras de Iquique. A pesar de todo, permaneció activo políticamente, integrándose al Comité Permanente de Solidaridad. En 1988, con la ayuda de este comité, intentó exiliarse a Suecia, pero quedó atrapado en Bolivia durante un año antes de regresar a Chile en 1990.
Menciona a Freddy Taberna, Juan Antonio Ruz, José Sampson, Palomino, Gilberto Ibarra, Rita Vena, Damián Rojas, Reginaldo Saavedra, Odessa Flores, Juana Reyes
Alfonso Araya nació en Chuquicamata y se trasladó a Iquique, donde trabajó en la Dirección de Obras Sanitarias. Fue militante comunista y luego integrante del Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR).
Fue dirigente sindical en Obras Sanitarias, lo que lo expuso como objetivo político tras el golpe de Estado de 1973. El 4 de noviembre del mismo año fue detenido por militares y llevado al regimiento de Telecomunicaciones en Iquique. Allí fue brutalmente interrogado, golpeado y torturado mediante métodos como golpes, electrocución y colgamientos. Además, fue acusado falsamente de conspirar para envenenar el agua, una de las múltiples acusaciones fabricadas en su contra.
Fue sentenciado en un consejo de guerra y relegado a Ovalle por más de 500 días. Tras cumplir su relegación, regresó a Iquique y luego se trasladó a Arica, donde trabajó en una notaría mientras continuaba vinculado a actividades de derechos humanos. Al tiempo, fue detenido nuevamente por las autoridades debido a su activismo y sufrió un montaje judicial que lo llevó a prisión por más de un año.
Menciona a: Nuñez (Pajita), González (Pera), Toro (Torito), Valdrá, Zurita, Adonis, Freddy Taberna.
Enrique Silva Olivares, nacido en Tucumán, Argentina, de padres chilenos, relata su vida marcada por la militancia política y la represión durante la dictadura. Tras la muerte de su madre, se trasladó a Iquique, donde creció en un entorno de activismo político. Participó activamente en el Partido Socialista junto a otros militantes y realizó diversas tareas clandestinas antes y después del golpe de Estado de 1973.
Silva describe su participación en actividades políticas desde joven, incluyendo la distribución de panfletos y enfrentamientos con fuerzas represivas. Menciona su trabajo en Radio Esmeralda y su relación con varios dirigentes políticos, incluidos Jaime Quintanilla y Nino Lama. Explica que fue detenido tras el golpe de Estado y sometido a torturas físicas y psicológicas en distintos centros de detención, incluyendo Pisagua, donde fue testigo de abusos y asesinatos.
Silva, además, detalla métodos de tortura como golpes, colgamientos y simulaciones de ejecución. Relata su paso por el «Muro de los Lamentos» en Pisagua y menciona que sus torturadores buscaban información sobre actividades políticas y tráfico de armas, acusaciones que él niega constantemente. Fue condenado a seis meses de cárcel y tres años de relegación en Chiloé.
Gracias a la intervención del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Silva evitó la deportación a Argentina, donde el golpe de Estado de allí ponía su vida en peligro. Fue acogido como exiliado político en Francia, donde vivió trabajando y apoyando a movimientos de izquierda. En Francia, enfrentó dificultades de salud derivadas de las torturas sufridas en Chile, incluyendo problemas pulmonares, cáncer de próstata y trastornos musculoesqueléticos.
En 1992, regresó a Chile con su familia, enfrentando problemas económicos y de salud persistentes.
Menciona a Jaime Quintanilla, Nino Lama, Freddy Taberna, David Enrique Norambuena, Miguel Ángel Castro, Palomino, Eugenio Vargas, Héctor Palenque Cisterna, Mario Muñoz y Mario Magne.
Haroldo Quinteros fue profesor universitario y dirigente del Partido Socialista en Iquique durante el golpe de Estado de 1973. Quinteros creció en una familia proletaria, influenciado por su padre, un dirigente obrero. Estudió pedagogía gracias a becas y se involucró activamente en la política, ingresando al Partido Socialista en 1965. Se convirtió en dirigente regional en Iquique, participando en la campaña de la Unidad Popular y enfrentando la violencia de la oposición y la represión militar.
Tras el golpe, fue buscado intensamente por los militares. Finalmente fue detenido, torturado en el regimiento de Telecomunicaciones de Iquique y trasladado a Pisagua, donde vivió en condiciones inhumanas junto a otros presos políticos. Detalla los métodos de tortura que sufrió, incluyendo golpes, electricidad y humillaciones constantes.
En Pisagua fue sometido a un juicio militar amañado, donde fue condenado a muerte junto a otros compañeros. Su condena fue cambiada a presidio perpetuo de manera inesperada. Describe la ejecución de sus amigos, incluyendo un emotivo discurso de despedida.
Gracias a la presión internacional, fue liberado bajo el decreto 504, que implicaba exilio perpetuo. Vivió en Alemania, donde completó un doctorado y trabajó como profesor universitario. Regresó a Chile en 1985, enfrentando dificultades para encontrar trabajo debido a su historial político. Finalmente, en 1994, logró reincorporarse a la Universidad Arturo Prat tras una intervención directa del entonces Ministro de Educación, Ricardo Lagos.
Menciona a: Freddy Taberna, José Sampson, Rodolfo Fuenzalida, Juan Antonio Ruz, Marcelino Lama, Víctor Briones, Oscar Varela, Roberto Fuentes, Miguel Aguirre «El Cabito»