Dora Leonor Cortés Segovia, nacida en Ovalle en 1967, entrega un testimonio centrado en la figura de su padre, Oscar Armando Cortés Cortés, dirigente vecinal, sastre y ejecutado político por la Caravana de la Muerte el 16 de octubre de 1973 junto a otros catorce prisioneros de la región. Desde su experiencia como hija pequeña, recuerda las consecuencias emocionales, sociales y económicas que la ejecución tuvo sobre su familia, especialmente sobre su madre, quien quedó embarazada al momento de la detención de su esposo y debió enfrentar sola la crianza de sus hijos en un contexto de precariedad y profundo dolor. Dora relata el apoyo brindado por vecinos, familiares y organizaciones solidarias, así como su posterior incorporación a las Juventudes Comunistas y al trabajo por la memoria y los derechos humanos. También aborda los procesos de búsqueda, identificación y exhumación de los restos de su padre en 1998, las acciones judiciales impulsadas por los familiares de las víctimas de la Caravana de la Muerte y su evaluación crítica de los avances en verdad, justicia y reparación durante la transición democrática. Finalmente, reivindica el legado de quienes fueron ejecutados por razones políticas y destaca la importancia de preservar la memoria histórica y continuar exigiendo justicia.
Cristian Valdemar Zepeda Rodríguez, nacido en Chuquicamata en 1980, entrega un testimonio que entrelaza la experiencia de su familia durante la dictadura con sus propias reflexiones sobre la memoria, la política y los derechos humanos. Hijo de Sabino Valdemar Zepeda Araya, ex preso político y trabajador de Codelco, y de Enmienda del Carmen Rodríguez Torres, exonerada política que desarrolló graves problemas de salud mental asociados a la persecución sufrida por su familia, relata cómo creció en un ambiente marcado por el silencio, el miedo y las secuelas de la represión. Recuerda las historias que su padre le contó sobre su detención, la vigilancia y hostigamiento posteriores al golpe de Estado, así como las consecuencias psicológicas que aquello tuvo en su madre. Describe su infancia en Calama y Chuquicamata, el ambiente minero y sindical, el plebiscito de 1988, el traslado de su familia a Ovalle tras la jubilación de su padre y su posterior participación en movimientos estudiantiles y organizaciones políticas. A lo largo de la entrevista reflexiona críticamente sobre la transición democrática, los gobiernos posteriores a la dictadura, las desigualdades sociales, la lucha por la educación pública, la defensa del agua y la necesidad de fortalecer los procesos de verdad, justicia, reparación y memoria para las víctimas de violaciones a los derechos humanos.
Alejandra Toro Valenzuela entrega un testimonio sobre las consecuencias que tuvo la dictadura en su familia a partir de la detención y exoneración política de su padre, Osman Toro. Desde sus recuerdos de infancia en Tongoy, describe una vida familiar marcada por la participación política de su padre en la Unidad Popular, que se vio abruptamente interrumpida tras el golpe de Estado de 1973, cuando su hogar fue allanado por Carabineros y su padre fue detenido e incomunicado. La entrevistada relata las dificultades económicas que enfrentó su madre, embarazada y con varios hijos pequeños, debiendo sostener a la familia mediante la elaboración y venta de alimentos, labor en la que participaron también los hijos. Destaca que, tras recuperar la libertad, su padre regresó profundamente afectado por la prisión política, transformándose su personalidad y produciéndose posteriormente la desintegración del núcleo familiar. Finalmente, reflexiona sobre las secuelas que la represión dejó en las familias de ex presos políticos, valora el trabajo de las organizaciones de derechos humanos y enfatiza la importancia de preservar la memoria histórica y reconocer a quienes fueron perseguidos por sus convicciones políticas.
El 11 de septiembre del 2009, a 36 años del golpe, se conmemoró un nuevo aniversario del golpe civil militar. Este fue un acto que encabezó la presidenta Michelle Bachelet y que el equipo del Archivo Audiovisual del Área de Colecciones e Investigación del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos registró junto a testimonios de sobrevivientes. Un ejercicio de memoria que ayuda a entender la magnitud de la barbarie que comenzó el 11 de septiembre del 73.
En este contexto Juan José Ulriksen (Jota) nos entregó su testimonio. Él es cineasta (EAC-UC) desde 1970, ñuñoino y padres de tres hijas. Jota fue realizador de programas audiovisuales Facultades UC y docente especializado (1977-1985). Junto a Claudio di Girolamo fue co-fundador de la Productora ICTUS TV.
En noviembre de 1980 fue detenido y secuestrado por la Central Nacional de Informaciones (CNI).
Desde 1990 y hasta el 2004 fue el coordinador General del Festival Cine Viña del Mar y ha sido jurado en Festivales de Cine, chilenos y extranjeros. Es también co-fundador de la Cineteca Nacional de Chile (cclm). Actualmente colabora en actividades de Memoria y Patrimonio fílmico.
Gracias a toda esta vida de lucha y cultura, Jota Ulriksen es un GRAN amigo y colaborador del Archivo Audiovisual del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y ha sido un apoyo importante del Día del Cine Chileno en conmemoración a los cineastas Carmen Bueno Cifuentes y Jorge Müller Silva, el cual se realiza hace ya 10 años en el MMDH.
Elena Espinoza Geddes, simpatizante del Partido Comunista, relata su detención en su hogar en Iquique durante la dictadura militar en Chile. Sin militancia formal, su interés político y participación en concentraciones públicas la convirtieron en objetivo del régimen. Fue arrestada de madrugada y llevada al regimiento de Telecomunicaciones, donde fue interrogada antes de ser trasladada a Pisagua.
En Pisagua, soportó condiciones de encierro y miedo constante. Aunque no sufrió tortura física directa, vivió bajo amenazas y presenció interrogatorios violentos contra otros detenidos, cuyos gritos aún recuerda. Relata cómo ella y sus compañeras encontraron formas de comunicarse en secreto con los presos hombres mediante notas ocultas.
Menciona a varias compañeras como Margarita Álvarez, conocida por mantener el ánimo del grupo cantando y contando historias. También destaca a Anita Marambio y otras mujeres con quienes formó lazos indestructibles que perduran hasta hoy.
Tras su liberación, enfrentó arraigo y debía firmar semanalmente ante las autoridades. Aunque logró retomar su vida laboral, las experiencias de detención y el ambiente represivo dejaron una huella profunda en su memoria.
Menciona a: Margarita Álvarez, Anita Marambio, Nadia García, Freddy Taberna, Roberto (vecino) y Clotilde (compañera de detención)
Rodrigo Navarro Vuskovic, es músico y master en estudios latinoamericanos. Vive con su pareja, en Pascua Michoacán, México. Es nieto de Pedro Vuskovic Bravo, ministro de economía del gobierno de la Unidad Popular. Su vida está marcada por la persecución a toda su familia con posterioridad al Golpe y el exilio, cuestión que ha trabajado desde las memorias personales y la investigación académica, tratando de develar testimonios y relatos en los cuales siempre siguen apareciendo silencios.