TESTIMONIO DE JUAN CARLOS CHAVEZ PILQUIL, estudiante de derecho, Juan Carlos es hijo de lsmael Chávez Lobos, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, detenido desaparecido desde el 26 de julio de 1974. Juan Carlos vivió el exilio junto a su familia en Amsterdam y un retorno a Chile que significó un desencuentro con una sociedad que aun está en deuda con la memoria y justicia de su padre.
TESTIMONIO DE CLAUDIO GONZÁLEZ Profesor de Filosofía PUC. Tras el Golpe de Estado, desempeñó tareas en el Comité de Ayuda a Refugiados, CONAR. En 1975 se le encomienda la formación de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC), para la realización de programas en beneficio de los presos/as políticos/as, familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados, en los planos legal, social y psicológico, donde también tiene una gran preponderancia la problemática del Exilio y el Retorno. González actualmente es el Secretario Ejecutivo de FASIC y en representación de dicha Fundación integra el Directorio de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Es consejero del Instituto Nacional de Derechos Humanos elegido por la soci
Rosaura es hija de de uno de los fundadores de la Confederación Campesina Ranquil, el dirigente comunista José Campusano, quien partió junto a toda su familia al exilio, después de pasar por la prisión política en diferentes centros de detención. Después de vivir un año en Paris, partió a estudiar junto a su hermano José en la Universidad Patrice Lumumba en Moscú, donde se tituló de Ingeniera en Agronomía. Retornó a Chile a principios de los 80 y colaboró en acciones de resistencia clandestina. Con el fin de la dictadura trabajó en la empresa privada y en los últimos años retomó labores de su especialidad en el Servicio Agrícola Ganadero, SAG. Hoy continúa militando en el Partido Comunista, en la célula que lleva el nombre de su padre.
Hijo de uno de los fundadores de la Confederación Campesina Ranquil, el dirigente comunista José Campusano, quien parte junto a toda su familia al exilio, después de vivir la prisión política en diferentes centros de detención. José hijo estudió en el Universidad Patrice Lumumba la carrera de ingeniería en minas, donde se vinculó al movimiento estudiantil de la Inter-Brigada Víctor Jara, quienes encabezaron una serie de acciones de solidaridad con Chile. Luego de titularse, retornó a nuestro país a principios de los 80 para integrarse al trabajo de resistencia. En la actualidad sigue militando en el Partido Comunista y fue agregado económico en Rusia en la última administración de Michelle Bachelet.
Claudia partió al exilio a la edad de siete años, después que la dictadura asesinara a su padre, Víctor Enrique Fuenzalida, jefe técnico de la CORA en Quillota. Con su madre Aydée Jara y su hermano Víctor llegó hasta Zaporozhe, Ucrania. Fue enviada junto a su hermano al Internado Internacional de Ivanovo (Rusia), donde la adaptación fue muy difícil, aunque pudieron compartir con niños y niñas provenientes de diferentes países con pasados similares al suyo. Al finalizar sus estudios secundarios, cursó la carrera de enfermería. Retornó a Chile a principios de los años noventa, integrándose junto a su madre y otros familiares a la Comisión de Derechos Humanos de Quillota, para lograr justicia y verdad para su padre y otros trabajadores militantes de izquierda asesinados en lo que la dictadura y la prensa oficial llamó el caso “Asalto a la Patrulla”. Actualmente trabaja como enfermera especialista en atención de diálisis.
Ana Becerra estuvo detenida en dos ocasiones, en Tejas Verdes y en las cabañas y campo de concentración de Santo Domingo (1973 a 1974) y luego en 1975. Salió al exilio a Argentina y de allí a Suecia, retornó en los 80 y se integró a organizaciones de DDHH. Actualmente es parte del directorio de la Fundación que está a cargo de la declaración del centro de detención de Rocas de Santo Domingo como Monumento Histórico.