Sergio Díaz, Jaime Vargas y Rubén Díaz
Integrantes del Sindicato Agrícola de La Ligua, todos ellos participaron de la reorganización social del sector agrario, siendo expulsados de sus tierras, viviendo la clandestinidad y siendo detenidos.
Pedro Segundo Aguilera Sánchez, nacido el 30 de diciembre de 1953 en la ex Oficina Salitrera de Victoria, fue detenido durante la dictadura militar debido a su militancia en las Juventudes Socialistas y su participación activa en movimientos estudiantiles y laborales. Desde joven, se comprometió con la lucha por la justicia social, lo que lo llevó a ser dirigente estudiantil y militante activo.
En 1973, tras el golpe de Estado, fue detenido cuando intentaba regresar a su hogar. Pasó por varios centros de detención, incluyendo el Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique y el campo de prisioneros de Pisagua, donde sufrió torturas, golpizas y condiciones inhumanas. Fue testigo de ejecuciones, así como los fusilamientos de compañeros socialistas y asesinatos en circunstancias violentas.
En Pisagua, enfrentó interrogatorios constantes y trabajos forzados. Sin embargo, resalta la solidaridad que se generó entre los prisioneros, quienes organizaban actos culturales y actividades clandestinas para mantenerse cuerdos.
Fue condenado en un consejo de guerra a un año de prisión por cargos fabricados de formar brigadas paramilitares. Cumplió su sentencia y fue liberado, aunque siguió bajo vigilancia policial durante un año, enfrentando acoso constante.
Post golpe, continuó trabajando clandestinamente para el Partido Socialista, organizando sindicatos y movimientos obreros en Iquique.
Joan Simalchik es Coordinadora del Programa de Estudios de Género y de la Mujer en la Universidad de Toronto y sus temas de interés se mueven entre la historia, la memoria y los derechos humanos así como traumas psicosociales. Actualmente imparte cursos sobre mujeres, cambio social y aprendizaje experiencial, y perspectivas transnacionales sobre género y diferencia cultural.
Desde su juventud impulsó el movimiento de solidaridad con Chile fundando la organización Toronto Action for Chile que buscaba dar a conocer las violaciones a los derechos humanos, con la intención de ser un espacio de denuncia activa en favor del pueblo chileno.
Producto del trabajo realizado por Toronto Action for Chile se generó gran cantidad de material como afiches, correspondencia, libros, objetos, folletería ,entre otros parte de los cuales donó al Museo para que estén disponibles para la consulta pública a través de nuestras bases de datos y en nuestros Centros de Documentación CEDOC y CEDAV
Joan ha recibido diversos premios tales como el Premio CCVT Amina Malko por su servicio a las mujeres refugiadas (2007), el Premio de Derechos Humanos Ludwik y Estelle Jus Memorial de la Universidad de Toronto (2012) y el Premio Presidencial de Chile en reconocimiento a su servicio humanitario al pueblo de Chile (2017). Recibió el Premio de Apoyo Estudiantil de la Comisión de Equidad del Consejo Administrativo de Estudiantes de la U of T y el Premio de Docencia para el Desarrollo Estudiantil del Sindicato de Estudiantes a Tiempo Parcial de Erindale y el Premio al Mérito del Decano por su contribución a la enseñanza y el servicio (2007-2012; 2016-2020).
Junia Castro Rojas es la menor de cinco hermanos. Se crió con su madre que era auxiliar de enfermería , quien se separó de su padre y tuvo que salir adelante con todo el grupo. Estudió en el Colegio Santa Rosa, en la comuna de San Miguel. Ingresa a Pedagogía en Castellano en el Instituto Pedagógico en el año 1975, un lugar que recuerda como lleno de miedo y autoritarismo, que contrastaba con la belleza del gran espacio, la naturaleza y sus árboles. Comenzó a vincularse con compañeros y compañeras que estaban en una búsqueda de conformación de actividades liberadoras del clima opresivo a través de la cultura. Se une así al naciente grupo Teatro del Anillo, además de participar de las peñas, la música en los patios y recitales de poesía, instancias que sirvieron además para reconfigurar la relaciones políticas. Posteriormente, Junia ingresa a las JJCC, militancia que canalizó en otros territorios fuera del espacio universitario. Interrumpió sus carrera por motivos personales y se dedicó a otras labores, sin embargo terminó sus estudios en la Universidad Mayor en el año 2003. Se dedica a la docencia en la comuna de Peñalolén y posteriormente trabaja en la Caja de Compensación de Empleados Particulares, donde además forma un sindicato. Tiene una hija médica.
Testimonio de Oscar Fernando Pizarro Talamilla, quien relata su experiencia como trabajador portuario exonerado y detenido político durante la dictadura. Pizarro trabajaba en la Empresa Portuaria de Iquique y pertenecía a un sindicato de izquierda. A pesar de su origen humilde, mantenía una vida estable junto a su familia. Su madre era costurera y su padre, pescador artesanal. El 11 de septiembre de 1973, día del golpe de Estado, Pizarro fue despedido de la Empresa Portuaria junto a otros trabajadores vinculados a sindicatos de izquierda. Les prohibieron volver al puerto y les entregaron documentos que certificaban su desvinculación laboral. Sin trabajo, comenzó a fabricar muebles y establecer pequeños negocios junto a su esposa, quien hacía chupetes y juguetes para sobrevivir.
En enero de 1974, fue detenido en su casa por militares y llevado al centro de detención “El Tele”. Allí fue incomunicado junto a otros detenidos, sometido a interrogatorios y torturas físicas y psicológicas. Posteriormente fue trasladado al campo de concentración de Pisagua, donde permaneció incomunicado y fue torturado nuevamente.
La persecución continuó incluso después de su liberación. Pizarro enfrentó dificultades para conseguir empleo debido a sus antecedentes políticos y fue discriminado en varias oportunidades. Su familia también sufrió represalias. Su hijo no pudo encontrar trabajo estable debido a la asociación con su nombre. El impacto emocional fue devastador, llevándolo a una trombosis y a problemas de salud mental severos.