Hugo Yáñez, Nitza Carreño, José Luis Almonacid
La Comisión Chilena de Derechos Humanos comenzó a funcionar en Rancagua en el año 1983. Durante la dictadura lograron realizar actividades culturales en contra la dictadura, la mayoría de ellos en locales de los sindicatos del cobre. Se organizaron en subcomisiones que eran dirigidas por profesionales de distintas áreas y de diversas tendencias políticas, siempre unidos en la causa contra la dictadura y por la recuperación de la democracia.
Ximena Cataldo, Javier Carvajal, Eduardo Aramburu, José Hernández, Rafael Cabezas
El 9 de octubre de 1984 con una treintena de docentes se forma la AGECH en Copiapó, luego comienza a funcionar en el sindicato de los montepiados, ahí se reunían y realizaban actos culturales. También hacían una defensa permanente de la educación pública, con análisis y argumentaciones contra la municipalización. La AGECH tenía vínculo con organizaciones locales.
Oriundo de Puerto Aysén, tenía 14 años para el golpe de Estado. Participó en la Acción Católica Juvenil, y posteriormente se incorporó al trabajo en la Pastoral Social como encargado de Cáritas en Aysén. Trabajó con la Fundación para el Desarrollo de Aysén (FUNDA), en la reorganización de asociaciones gremiales y sindicatos. Hacia 1979 se crearon los comedores fraternos, el bar lácteo y otras instancias solidarias dirigidas a niños y familias vulnerables. También acompañó a los relegados políticos que llegaron a través de la Iglesia. Por su postura opositora a la dictadura, su organización fue vigilada durante todos esos años. En el periodo del plebiscito apoyó las instancias de proselitismo y organización cívica de la población.
Filomena nació en Argentina y llegó a Chile a temprana edad. Comenzó a militar en las Juventudes Comunistas y posteriormente se hizo parte del Departamento Femenino del Sindicato de la Construcción, cuya sede concentraba las acciones de resistencia en Coyhaique. También integró la organización de mujeres emprendedoras, los Comités de Pobladores y el Movimiento de Mujeres por la Vida –que se forma en la ciudad después de la inmolación de Sebastián Acevedo en Concepción-. En todas estas instancias fue partícipe de variadas acciones para la recuperación de la democracia.
Ambos llegan desde el norte de Chile a la ciudad de Coyhaique en la década de los ’80, contando cada uno con una trayectoria en el ámbito de la cultura. En esta ciudad encuentran un espacio de expresión artística y de resistencia política del que se hicieron parte. Tanto en el Sindicato de la Construcción como en el Galpón y La Peña, se generaron las instancias culturales, de encuentro social y reorganización política que posibilitaron la conformación de un movimiento local en contra de la dictadura. Tal como en otras regiones del país, en Coyhaique se comenzaron a abrir espacios culturales y de expresión social, donde se pudo problematizar la realidad que se estaba viviendo, marcada por la cesantía, la represión y las permanentes amenazas. A pesar de las dificultades el mundo de la cultura jugó un rol protagónico para conseguir el fin de la dictadura.
Al momento del golpe de Estado tenía 15 años, era dirigente estudiantil y miembro de las Juventudes Socialistas. Trabajó en FUNDA entre 1979 y 1986. Durante ese periodo, colaboró activamente con la organización femenina en la región, promoviendo la asociatividad y empoderando a las mujeres, principalmente desde el punto de vista productivo. Trabajó con jóvenes en materia de educación popular, formó parte del movimiento Mujeres por la Vida en Coyhaique, llevando a cabo acciones muy de cerca al Sindicato de la Construcción. Posteriormente, se enfocó en el trabajo político de manera más abierta, participando en las distintas instancias de la campaña por el No.